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domingo, 9 de enero de 2022

Ermita de la Virgen de la Consolación del Castillo de Montánchez

Autor: Chencho Lázaro
Para Tirso Lozano Rubio, autor del libro ‘Historia de la noble y leal villa de Montánchez’:

<< Es la más antigua de la villa, y está colocada dentro del castillo o fortaleza; data del tiempo de los Godos. En tiempo de los árabes debió ser convertida en mezquita, y volver al culto católico en tiempos de los Caballeros de Santiago. Primitivamente no tuvo más que el primer cuerpo, perceptiblemente y a primera vista por su misma arquitectura; posteriormente se le fue añadiendo otros cuerpos>>.

El templo actual, emplazado sobre los restos de las anteriores construcciones, es de fábrica barroca. El Presbiterio data de finales del siglo XVII y el resto del edificio es del s. XVIII. Abre sus puertas a los pies y al lado del Evangelio.

Se trata de un templo de mampostería con sillería en la cabecera. Sobre el Presbiterio hay una espadaña sencilla de sillería. Consta de una nave con cuatro tramos cubiertos con bóveda de cañón con lunetos; Capilla Mayor con cúpula de pechinas con brazos de crucero y capillas laterales con bóvedas de arista y cañón con lunetos.

Autor: Lesmes Caballero 

En el camarín se encuentra la imagen de la Virgen de la Consolación del Castillo, coronada canónicamente en 1950 y Patrona de Montánchez. Se trata de una interesante obra del siglo XVI de madera policromada y estofada, aunque en la actualidad aparece vestida. Cerca de sus pies encontramos un dintel de mármol con una de sus caras decorada con hojas de vides y piñas. Es una pieza visigoda del siglo VI o VII.

En el Presbiterio se conservan varias pinturas al fresco. Sobre las pechinas se hallan las representaciones de los cuatro evangelistas. En los muros laterales están representadas la Adoración de los Pastores y de los Reyes Magos. En la cúpula se sitúan las pinturas de Dios Padre y diversos elementos florales. Todos estos frescos fueron realizados por Lucenqui en 1804.

El Retablo Mayor, s. XIX, es neoclásico y tiene un cuerpo con hornacina flanqueada por pares de columnas compuestas y se remata con frontón partido por una hornacina donde se aloja una pequeña talla de San Juanito en madera policromada. El resto del muro del testero se decora con pinturas al fresco que representan a San Joaquín y Santa Ana.

A los lados de la Epístola se encuentran dos retablos neoclásicos, también del siglo XIX. Son muy similares al Retablo Mayor; constan de un solo cuerpo con hornacina central flanqueada por columnas compuestas, con el entablamento y el frontón curvo partido. Cobijan hoy imágenes modernas de escayola.También son destacables los cuadros de exvotos que cuelgan de las paredes de la ermita, las lámparas de araña y las verjas de hierro de su interior. Estos óleos sobre lienzo datan de los siglos XVIII y XIX, y conmemoran hechos admirables o milagrosos protagonizados por la Virgen de la Consolación del Castillo.

La devoción que sienten los habitantes de Montánchez y de otros pueblos de la Comarca hacia la Virgen de la Consolación es muy marcada. El último martes de agosto o primero de septiembre -según el año- se procesiona la imagen a través del empinado camino empedrado desde el Castillo hasta la Iglesia Parroquial. De este modo dan comienzo las Fiestas Patronales de la localidad.

La Virgen del Castillo permanece en la Iglesia hasta el segundo domingo de septiembre, cuando se vuelve a procesionar la talla, en esta ocasión, a través del camino de subida al Castillo. Con este hecho se dan por concluidas las fiestas en su honor.

En el Libro de Visita de la Orden de Santiago de 1604 se describe de esta forma la “iglesia”, situada en el interior del recinto de la Fortaleza de Montánchez:

<<Está la iglesia que es de la advocación de Nuestra Señora a la qual se entra por una puerta por quatro gradas (,) está el cuerpo de la dicha iglesia sobre dos arcos de cantería y las paredes de piedra de mampostería (.) En el altar mayor está la imagen de Nuestra Señora de bulto entero (.) Tiene otros dos altares a los lados del arco toral (.) Está cubierta de madera de pino>>. 

domingo, 5 de diciembre de 2021

Los aljibes del Castillo de Montánchez

Se encuentra en el patio de la entrada principal al Castillo de Montánchez. Desde este punto puede divisar el gran muro exterior del Aljibe Mayor. A su izquierda se halla la Torre Coracha, destinada a proteger y defender un elemento esencial en la Fortaleza como es el agua almacenada.

La mayor parte de los elementos de esta parte del Castillo pertenecen al período almohade (s.s. XI-XII). No obstante, también se aprecian elementos de origen romano, como los sillares de la muralla en la que se incrusta la puerta de acceso. Del mismo modo, aunque no son visibles en la actualidad, hay elementos de origen visigodo en el interior de los aljibes.

En la Fortaleza de Montánchez existen tres aljibes, situados en las cotas más elevadas del emplazamiento. Durante la dominación musulmana (s.s. VIII-XIII) se reaprovechan elementos de civilizaciones anteriores para construir estos depósitos de agua.

El más importante es el Aljibe Mayor, construido en el siglo XI horadado directamente en la roca viva y conformado por tres naves. La planta de este aljibe es muy irregular. Las tres naves están cubiertas por bóvedas de medio cañón sujetas por dos pares de arcos apuntados que descansan en fustes muy robustos de mármol reaprovechados de construcciones anteriores. En el muro situado al noreste se encuentran dos arcos ciegos escarzanos. La altura total de este aljibe es de 3,25 metros.

Los materiales empleados en la construcción del Aljibe Mayor son hormigón de tierra encofrado para los muros, ladrillos para los arcos y las bóvedas; y estuco de color rojo para los revestimientos. También son destacables las columnas que sostienen las bóvedas de esta cisterna. Se conservan en buenas condiciones dos columnas de mármol irisado de época visigoda.

Para entrar al Aljibe Mayor del Castillo de Montánchez hay que descender por uno de los sumideros, puesto que es subterráneo, y no se ha encontrado otro tipo de acceso. No obstante, hasta bien entrado el siglo XXI, el aljibe ha estado en funcionamiento. Hasta allí se bombeaba el agua del pantano de Ayuela y, desde el aljibe, a los diferentes barrios de Montánchez.

En el patio de armas del Castillo de Montánchez se encuentran otros dos aljibes, ambos construidos en el siglo XII.

El primero es un aljibe de nave única y está localizado junto a un amplio muro y a ras de suelo. La altura es de 2,50 metros y las dimensiones de su planta son muy irregulares. En el interior, la bóveda es ligeramente apuntada. Este aljibe recoge el agua gracias a dos lumbreras.

El segundo de los aljibes del patio de armas del Castillo recibe el agua de lluvia a través de la acequia y se encuentra en un nivel subterráneo. Las dimensiones de esta cisterna son también irregulares y la altura es de 3,30 metros. La bóveda de este aljibe es de medio cañón.

Las batallas constantes a lo largo de los diferentes períodos históricos que se sucedieron en la actual Comarca de Montánchez, situada siempre en una zona de frontera, dotaban de una utilidad fundamental a las construcciones fortificadas y emplazadas en lugares inaccesibles, como es el caso del Castillo de Montánchez. Máxime si este emplazamiento disponía de un suministro propio de agua.

La Fortaleza de Montánchez ha sido considerada inexpugnable a lo largo de los siglos. También, gracias al agua almacenada en los aljibes, era un emplazamiento ideal para resistir los intentos de sitio o cerco del lugar.

Es un hecho único y ciertamente extraordinario que el Aljibe Mayor lleve en funcionamiento ininterrumpido desde hace más de nueve siglos.

A finales de 2020 se ha puesto en marcha un proyecto que pretende bombear el agua potable directamente a las viviendas de Montánchez sin necesidad de ser almacenada en los aljibes del Castillo. De esta forma, estas antiguas construcciones, tendrán un uso turístico.

jueves, 16 de mayo de 2019

El Ayuntamiento de Montánchez coloca dos placas informativas en el Castillo y el Cementerio con más de una veintena de faltas de ortografía, errores de puntuación y erratas


Hace pocas semanas el Ayuntamiento de Montánchez colocaba sendos carteles informativos (con texto e imágenes) en dos de los monumentos más emblemáticos de la localidad: el Castillo y el Cementerio. A los pocos días saltaba la polémica desde la Cofradía de la Virgen del Castillo porque en el texto que contiene el cartel de este monumento, casi no se mencionaba la existencia de la ermita, santuario de la patrona de la población.

Prácticamente nadie había caído en la cuenta, hasta ahora, de que en el texto que podemos leer en los carteles, solo en castellano, hay un total de 24 faltas de ortografía, erratas, errores gramaticales, faltas de puntuación o acentuación, etc.

Las personas acostumbradas a escribir a ordenador tienen una pequeña obsesión por evitar las faltas de ortografía. Es cierto que existen multitud de autocorrectores ortográficos. No obstante, lo habitual es leer el mismo texto varias veces, hasta que se tiene la seguridad de que no hay errores graves y entonces, se manda a imprimir el documento.

Pero, basta que lo imprimamos en papel para que al realizar una nueva lectura, detectemos alguna errata. Es algo inevitable. Le pasa a todo el mundo.

Sin embargo, hay ciertas escalas en esto de las faltas de ortografía, errores de redacción y derivados. Es inaceptable encontrarnos con alguna patada al diccionario seria en algún periódico, libro o revista. Igual ocurre cuando se trata de carteles oficiales, redactados por instituciones, impresos sobre planchas metálicas de dimensiones importantes y situadas en dos de los monumentos más famosos de Montánchez.

Entre los errores ortográficos más habituales de los detectados en estos dos carteles está el de realzar la importancia de un monumento mediante la mayúscula y no respetar esto. Así ocurre con la palabra Castillo y Cementerio, que a continuación aparecen en minúsculas.

Se repiten palabras y conjunciones de forma innecesaria, como “de forma” y “ya que”. Otras veces se omite la preposición “de”, como cuando leemos “castillo Montánchez” en lugar de castillo de Montánchez o “primero ellos” en lugar de primero de ellos y “metros altura” en lugar de metros de altura.

Algo que también se aprecia en ambos carteles es que mezclan formas verbales. Así, en ocasiones se habla en segunda persona del singular y otras en plural (“Se encuentra usted…”, para después encontrarnos con “No dejen de apreciar la…”. También nos encontramos con las inevitables y muy humanas erratas. Por ejemplo "tarrazas". 


Aunque sin duda la gran falta de ortografía que encontramos en los textos es “por su puesto” en lugar de por supuesto.

Por otro lado nos encontramos con ausencia de tildes necesarias, como en “más”; y con la falta de algunos signos de puntuación, como comas, puntos, etc., que hacen que en ciertos momentos sea difícil interpretar el sentido del texto.

Por último, llama la atención que los carteles se hayan impreso únicamente en castellano. Si el turismo es uno de los pilares básicos sobre los que este Ayuntamiento quiere vertebrar la economía y ocupación del municipio, no se entiende que no se hayan puesto otros dos carteles con el mismo contenido traducido al inglés, de cara a que la multitud de turistas extranjeros que nos visitan puedan llevarse una mejor imagen de Montánchez.

Quizás los carteles en inglés estarían mejor redactados. Quién sabe.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Las 7 maravillas de la localidad cacereña de Montánchez

Desde hace dos semanas los seguidores de Facebook de ‘Montánchez al Día’ vienen eligiendo los 7 monumentos, tradiciones o enclaves más característicos de la localidad serrana de entre las 17 propuestas. Las instrucciones para votar eran: compartir la fotografía de la propuesta en Facebook (10 puntos), darle a Me Gusta (1 punto) y darle a Me Encanta (3 puntos). La participación ha sido enorme y la publicación ha alcanzado a más de 8.400 personas en total. 

Los resultados definitivos de la votación son:

1/ Virgen de la Consolación del Castillo (471 votos)

Fotografía de Laura Lavado.







Coronada en 1950. Patrona de Montánchez. Tiene su ermita en el Castillo de Montánchez, desde donde baja en procesión el último martes del mes de agosto hasta la parroquia de San Mateo. En la iglesia permanece hasta el segundo domingo de septiembre, día en la que vuelven a subir en procesión a la imagen hasta su ermita. 





2/ Castillo de Montánchez (358 votos)

Fotografía de J.A. Llanos Lázaro. 
Los restos actuales pertenecen a la época de la Reconquista. Construido en su primera fase hacia el s.VIII. La segunda fase se realizó después de la primera conquista cristiana, hacia 1156. Tiene cuatro líneas defensivas reforzadas por cubos tambores, torres circulares, poligonales y cuadradas; dos grandes entradas y dos accesos.


3/ Barrio de ‘El Canchalejo’ (312 puntos)

Montánchez te va a Encantar. 
Es la zona más antigua de la localidad. El barrio de ‘El Canchalejo’ está situado en un promontorio, al borde de un acantilado, con casas de una sola planta, construidas a base de piedra y cal, empleando enormes losas de granito en las portadas, pequeñas ventanas y cubiertas con teja árabe. 

4/ Los festejos taurinos al estilo tradicional (275 votos)

Fotografía antigua. 
Se celebraron en la Plaza de España de la localidad hasta 1964, fecha en la que se cayó el ‘tablao’, una construcción hecha con palos de madera en forma de troneras y gradas con aspecto de plaza de toros. Este toreo es claramente popular pues es el pueblo quien torea al astado. Se contrata a un muletilla para darle algunos pases al animal y darle muerte. 

5/ El jamón de Montánchez (244 votos)

Montánchez al Día. 
Es la joya de la corona de la gastronomía montanchega. El clima de la localidad ha hecho que desde muy antiguo destacara en la industria chacinera. Históricamente la producción y venta del jamón ha sido una de las fuentes de riqueza más importantes para numerosas familias de Montánchez. Se dice que personajes tan ilustres como el Emperador Carlos V tenían siempre al alcance de la mano lonchas de esta deliciosa pata de cerdo. 


6/ La tradición de San Blas (238 votos)

Fotografía de Laura Lavado. 
La fiesta de San Blas comienza la noche del 2 de febrero con la tradicional ‘velá’, una gran hoguera en la que arde los viejo para dejar paso a lo venidero. La mañana siguiente las mujeres del pueblo se engalanan con el tradicional refajo, se colocan un tablero adornado en la cabeza y desfilan bailando el tradicional ‘Ramo de San Blas’.

7/ La fuente del Altozano (228 votos)

Internet. 
Fue construida en 1885. Tiene forma irregular y está situada en una zona de gran pendiente. Posee en su centro una preciosa fuente desde la que caen cuatro ligeros hilos de agua. En la parte inferior posee un gran pilón conectado a través de un caño con la parte principal o superior de la fuente. Está organizada en diferentes alturas para salvar el desnivel del terreno. 

8/ La Plaza de España (218 votos)
9/ El bosque del castañar (157 votos)
10/ La Garganta de los Molinos (151 votos)
11/ La Iglesia y el Campanario (138 votos)
12/ El Jurramacho del carnaval montanchego (131 votos)
13/ El Cancho que se menea (102 votos)
14/ El cementerio (95 votos)
15/ La ermita de San Blas (91 votos)
16/ La Sierra de Montánchez (71 votos)
17/ La ermita de Santo Domingo (69 votos). 

lunes, 13 de junio de 2016

Herida grave la mujer que cayó desde una almena del castillo de Montánchez

La ambulancia trasladó ayer a la mujer de unos 50 años y vecina de Zarza de Montánchez hasta el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres. Según las autoridades que le practicaron la primera asistencia, la caída le provocó la rotura de varios huesos de las extremidades superiores e inferiores, así como una grave lesión en la mandíbula.

 No obstante, el estado de salud de la mujer, que es muy asidua a la localidad de Montánchez porque su pareja reside aquí, no preocupa. Tampoco se produjo una reanimación cardiopulmonar, como se decía ayer. Únicamente se trasladó el equipo de reanimación desde el helicóptero hasta la ambulancia que la llevó hasta el hospital como medida preventiva.

En cuanto los técnicos sanitarios la estabilizaron y comprobaron que la paciente no corría un serio peligro, el helicóptero emprendió el vuelo y la mujer herida fue trasladada en la ambulancia hasta el citado centro donde se recupera de las heridas. 

domingo, 12 de junio de 2016

Una mujer cae desde una almena del castillo de Montánchez

El suceso ha ocurrido esta tarde, cuando una mujer de entre 50 y 60 años y residente en la localidad cacereña ha caído desde la almena del castillo orientada hacia el oeste. Hasta el lugar del suceso se ha desplazado una patrulla de la Guardia civil y una ambulancia con personal sanitario procedente del Centro de Salud de Alcuéscar.

Poco después ha aterrizado un helicóptero en el descampado municipal junto a la Plaza de Toros de Montánchez con el propósito de trasladar con carácter de urgencia a la mujer herida. Sin embargo, aunque la ambulancia y dos patrullas de la benemérita han ido hasta el citado descampado, no se ha producido el traslado al helicóptero.

Según algunos testigos presenciales, el personal técnico ha tenido que reanimar a la mujer en el interior de la ambulancia. No hay información oficial sobre el caso, por lo que hay que ser muy cautelosos. Sin embargo, el helicóptero ha despegado sin que la paciente fuera en su interior. Al contrario, después de un largo período de atenciones sanitarias en el vehículo, este ha partido con las luces de emergencia encendidas hacia algún centro sanitario.

Aún no hay información oficial, por lo que no es posible informar sobre si la mujer se ha arrojado voluntariamente al vacío o ha sido un accidente. Tampoco se sabe si ha sobrevivido. El impacto de la noticia ha sido enorme entre los habitantes del pueblo. Muchos de ellos se han desplazado hasta las inmediaciones de la Plaza de Toros para ver in situ el dispositivo de emergencias desplegado para atender a la mujer.

Cuando haya informaciones oficiales y fidedignas informaremos con mayor profundidad del suceso. (Pulse para acceder a la información actualizada). 

miércoles, 11 de mayo de 2016

El castillo de Castellanos: un monumento abandonado en mitad del campo

Extremadura es una región con una enorme riqueza patrimonial e histórica. Sin embargo, muchas veces las instituciones o la propia ciudadanía no hacen todo lo posible para proteger esta riqueza colectiva. Esta realidad pone en serio peligro la conservación de numerosos edificios históricos y muchas construcciones prehistóricas únicas.

Cerca de la pedanía cacereña de Rincón de Ballesteros se encuentra, en lo alto de un cerro de la Sierra de San Pedro, un castillo completamente abandonado. Los muros, las torres, las edificaciones se han caído por el paso del tiempo, por la acción de la climatología. La naturaleza invade buena parte de la fortaleza. El estado general del histórico monumento es de completo abandono, de desoladora ruina. En pocos años, si nadie lo remedia, el recinto acabará siendo un conjunto de antiguas e históricas piedras esparcidas por el suelo.

El castillo de Castellanos está situado en una finca privada llamada ‘El Castillo’. Se trata de una construcción fortificada vinculada a la Orden de Alcántara y edificada en torno al siglo XIII. En el año 1300 la propiedad pertenecía a la familia Valverde. A finales de la Edad Media –siglo XV- la fortaleza pasa a ser propiedad del Maestre de la Orden de Santiago. La construcción se compone de un edificio residencial o torre cercado por murallas que se construyeron a un nivel más bajo reforzadas por tres almenas cilíndricas.

El emblemático paraje, también conocido como castillo de Mohedano o de Moheda, sobrevive al paso del tiempo; en un lugar muy aislado, por el que no pasan grandes caminos ni carreteras, en el que no hay grandes poblaciones cercanas. Un lugar situado en el extremo sur de la provincia de Cáceres. Una ubicación que debió ser fundamental en tiempos de la Reconquista cristiana de la Península o en las múltiples batallas libradas entre los reinos de Castilla y Portugal. Hoy, este monumento muere poco a poco, en el mayor de los silencios, sin que los dueños de la finca miren por él, sin que los amantes de la historia y los castillos hayan disfrutado de él. Sin que los extremeños conozcamos su existencia.

Desde el cerro en el que se sitúa el castillo se vislumbra el paisaje extremeño por antonomasia. A sus pies se extiende la joya patrimonial de la naturaleza de la región; es decir, la dehesa. Vemos algunos cerdos, muchos más ciervos y algunas evidencias de la existencia de animales más esquivos como zorros. Al sur, el pantano de Cordobilla de Lácara aporta el contraste de azul perfecto. Y es que Cordobilla es el pueblo más cercano al castillo. Algunas lenguas cuentan la leyenda según la cual, ambos lugares están conectados mediante un túnel. Un túnel que se ha tragado el tiempo.

Un poco sobre la historia del castillo

La zona en la que se asiente el castillo fue donada por el monarca de Castilla a la familia Valverde como agradecimiento o recompensa por su labor durante el asedio a la ciudad de Cáceres. De esta forma se puso fin al dominio andalusí en la localidad. El principal protagonista de la Reconquista para los cristianos de esta zona fue el capitán González de Valverde, un militar perteneciente a las tropas leonesas del rey Alfonso IX.  

Tras la toma del terreno que se extiende entre el río Tajo y el Guadiana, esta destacada figura militar fue condecorada con el título de Señor de Castellanos, nombre que pasó a denominar también al castillo de su propiedad. En aquella época, en las cercanías del castillo discurría un arroyo que se empezó a llamar del Castillo aunque anteriormente se denominaba de la Alcazaba –esto hace que algunos historiadores piensen en la posibilidad de que existiera en el lugar una alcazaba musulmana sobre la que se construyó el castillo-.

Fernán Gutiérrez de Valverde, IX Señor de Castellanos, mantenía la propiedad del castillo y la dehesa en 1385, año en el que lo hacen rehén durante la invasión portuguesa de Extremadura bajo las órdenes de Juan I de Portugal. En el seno de la invasión estaba la disputa entre Juan I de Portugal y Juan I de Castilla por la posesión del trono del país luso.

A comienzos del siglo XV el monumento pase a ser propiedad del Mariscal García González de Herrera, que lo había recibido a través de vínculos matrimoniales. Pocos años después pasará a ser propiedad particular de Alonso de Cárdenas, Maestre de la Orden de  Santiago, una orden militar que gobernaba la ciudad de Mérida y las aldeas dependientes de la misma.

La propiedad fue vendida en el último tercio del siglo XVIII por el conde de la Puebla del Maestre a José Joaquín López Montenegro y Fernández de Velasco, rico ganadero cuyos descendientes, todo indica, siguen ostentando la titularidad de la finca.

Más de doscientos años después; es decir, en el siglo XXI la finca en la que se encuentra el castillo es propiedad de una familia muy interesada en la cría de ganado, en la explotación de los enormes y productivos alcornoques que hay en la zona; pero que, sin embargo, no miran en absoluto para el castillo. En la llanura de la parcela han construido un enorme cortijo.

Mientras tanto, si las cosas siguen como hasta ahora, pasarán los años, las décadas y el castillo irá desapareciendo progresivamente. Hasta que llegue el día en el que sobre este cerro de la Sierra de San Pedro solo podamos encontrar unas antiguas piedras esparcidas sobre el suelo. Ese día los extremeños solo podremos hacer una cosa a la estamos más que acostumbrados: echar la vista atrás y lamentar la desaparición de una parte de nuestra esencia, de nuestra historia, de nuestro patrimonio; porque no supimos, quisimos o empezamos a hacer algo.