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martes, 2 de febrero de 2021

San Blas y la noche de las Candelas o Velá en Montánchez

Desde hace generaciones el día de San Blas es posiblemente la celebración religiosa más típica y tradicional de Montánchez. Se festeja el 3 de febrero y la esencia de la fiesta ha cambiado muy poco a lo largo del tiempo. Mañana, debería celebrarse el Ramo y Desfile en honor al santo. A estas horas debería haberse prendido la velá para alumbrar la Noche de las Candelas.

La tradición manda que después de misa de doce, un grupo de muchachas y señoras vestidas con el refajo extremeño salga en procesión desde la ermita de San Blas y recorran las calles del pueblo. Estas portan en la cabeza un tablero. Estas piezas de madera van cubiertas con mantelería artesanal, flores y adornos de papel y una gran variedad de dulces típicos.

Los dulces se venden. También los lazos propios del santo. Rojo para los hombres, rosa para las mujeres, blanco para los niños y negro para las personas enlutadas. Esta cinta se ata en el cuello y la tradición religiosa augura que te protegerá en salud, sobre todo en estas fechas, cuando debido al frío aumentan las enfermedades respiratorias.

La jornada anterior y al caer el día, en la plazoleta del barrio de San Blas se prende la velá, una hoguera que ‘purifica el espíritu’. Es frecuente que los niños del pueblo introduzcan un corcho en el interior de la hoguera y se tiznen la cara de negro. En torno a la velá, en la Noche de las Candelas y frente a la ermita de San Blas, numerosos vecinos se calientan y festejan la celebración alrededor de la hoguera.

¿Cuál es el origen de esta fiesta tan tradicional en Montánchez?

Según Daniel Gordo, historiador y vecino de Montánchez, el Imbolc era la festividad celta que marcaba el anuncio de la primavera. Se celebraba en torno al 1 de febrero y era la fiesta de la luz que reflejaba la esperanza de la primavera y cómo los días eran cada vez más largos.

Imbolc era el día en que la diosa Brighid recorría la tierra y recogía la leña que necesitaba para el resto del invierno. Si el invierno aún había de durar, sería un día soleado para que Brighid pudiera salir a por la leña que necesitaba para el resto del invierno. Si hacía un día malo es porque Brighid no necesitaba más leña y el invierno ya no duraría mucho.


Por eso el fuego y la purificación del fuego son aspectos tan importantes de esta festividad: Brighid es la diosa de la salud y del renacer de la vida; el encendido de velas y fuegos representa la vuelta del calor y del creciente poder del sol en los meses venideros.

En el oeste de la Península Ibérica, todos los pueblos de origen céltico también compartían este culto y las festividades del calendario celta, siendo conocida entre los galaicos, por ejemplo, con el nombre de Brigantia. En Irlanda, esta festividad está ahora consagrada a Santa Brígida, una protomártir cristiana, el día 2 de febrero, y se celebra como entonces:

Las niñas y las mujeres más jóvenes del pueblo hacen una muñeca de paja simbolizando a Santa Brígida y preparan un lecho donde apoyarla. Al atardecer, los hombres preparan y encienden el fuego; y cuando llega la noche, las mujeres se reúnen y quedan despiertas junto a la muñeca y su lecho. Más tarde reciben la visita de los hombres, que también rinden respeto a Santa Brígida. Esa noche es en la que Santa Brígida recorre la tierra. Antes de acostarse, todos dejan una cinta o pañuelo en la ventana para que, al pasar, las bendiga. El padre de familia apaga entonces el fuego y rastrilla las cenizas.

Por la mañana los surcos en las cenizas son las huellas del paso de Santa Brígida y entonces se recogen los pañuelos que ahora tienen poder de curación y protección. A continuación, las niñas y las mujeres recorren el pueblo con el lecho y la muñeca donde van siendo recibidos con gran entusiasmo. Mientras tanto, las mujeres más mayores se quedan esperando que vuelva la procesión preparando dulces.

En el caso de Extremadura estos atributos de la salud y del renacer de la luz propios de Brighid estaban representados por la diosa madre de lusitanos y vetones, Ataecina (Atégina en su denominación lusitana). La celebración del Imbolc, en nuestro caso, se asoció principalmente a San Blas, otro protomártir cristiano, y en la actualidad se sigue celebrando en localidades como Montehermoso, Montánchez o Hinojal en la noche del 2 al 3 de febrero.

En el caso de Montánchez cualquier persona que haya leído la anterior descripción del Imbolc irlandés piensa que están hablando del día de San Blas en su pueblo. Allí tiene lugar el mismo encendido del fuego (la velá), los mismos pañuelos que llevan al cuello los montanchegos, los mismos lechos que llevan en procesión las mujeres y los mismos dulces que preparan las mujeres mayores.

Curiosamente, tanto San Blas como Santa Brígida y Brigantia aparecen siempre representados con una lanza o bastón, símbolo que desde San Blas ha sido asignado a los obispos cristianos.

Este año debido a la situación epidemiológica no se celebrá San Blas en Montánchez. De hecho, la festividad local fue cambiada y retrasada en pleno al 1 de septiembre, día después de la Bajada de la Virgen del Castillo, momento en el que arrancan las Fiestas Patronales de la localidad.

miércoles, 27 de febrero de 2019

El jurramacho del carnaval de Montánchez busca ser fiesta de Interés Turístico Regional


El carnaval que se celebra en Montánchez es, por su tradición y popularidad, uno de los más antiguos y afamados de Extremadura. Se trata de una celebración singular en la que participan buena parte de los habitantes de la población y que tiene un marcado carácter festivo y distendido. Ni el absolutismo del siglo XVIII, el liberalismo del XIX o la dictadura franquista en el XX pudieron poner fin a una fiesta tan tradicional y que ha pervivido con muy pocas variaciones hasta nuestro días.

Pero, ¿cuáles son las características y particularidades de estos carnavales?, ¿en qué momento podemos situar su origen?, ¿por qué en Montánchez se siguió celebrando el carnaval basado en la figura del jurramacho cuando en el resto del país estaban prohibidos?



El origen del jurramacho

Su origen no está lo suficiente investigado, pero hay teorías que apuntan a que el carnaval de Montánchez tiene un origen prerromano; algo que se aprecia sobre todo en el festival de las cintas a caballo que también se celebra por estas fechas. Lo que sí está claro es que el origen del jurramacho deriva de la antigua costumbre de confeccionar disfraces con ropas zarrapastrosas y en desuso que los vecinos guardan en los baúles y arcones de las viviendas.

En pueblos como Alhama de Granada (Granada) encontramos la figura típica del jameño con un enorme parecido estético y funcional al jurramacho montanchego. En el pueblo de Cuevas del Almanzora (Almería) ocurre otro tanto con las máscaras de fachá. Otra teoría sobre el origen del carnaval de Montánchez basado en la figura del jurramacho la encontramos en los siglos XVI y XVII, cuando tras la dispersión de los moriscos en la zona de la Alpujarra, pudieron entrar en contacto poblaciones procedentes de la zona con Montánchez. (Teoría planteada por el historiador del arte Enrique Flores Sánchez en una conversación informal).

Reglamentaciones municipales oficiales publicadas desde muy antiguo trataron de suavizar el ambiente festivo y pagano con la intención de predisponer a los vecinos de Montánchez a un comportamiento más somero y retraído, más propio de la Cuaresma.

Un origen documentado en el siglo XIX

“En un documento del 2 de febrero de 1836 se describe el ambiente de los días de carnaval de Montánchez con asonadas y bullicios que perturbaban la tranquilidad pública, los tres días de carnestolendas, que comenzaba el domingo titulado de carnaval, lunes y martes. Se preparaban alborotos, bailes y embriagadeces (sic), así como las rudas costumbres que eran sancionadas por la autoridad con una multa de dos ducados” (‘Senderos de Extremadura’. Solís, J. 2000).

“Las ordenanzas municipales de 1906 prohibían a las máscaras hacer parodias, ejecutar actos y proferir expresiones que ofendieran a cualquier religión, la moral o las buenas costumbres. En los días de carnaval se permitía circular por las vías con disfraces que no representase: estado religioso, autoridad militar, ni civil. Al entrar en los establecimientos públicos –los jurramachos- debían retirar la careta al igual que por requerimiento de la autoridad” (‘Senderos de Extremadura. Solís, J. 2000).

En algunos artículos periodísticos publicados a principios del siglo XX se aprecia que no todos los vecinos del municipio ven en los jurramachos un modelo a imitar, se pretende dar un enfoque más elitista a esta fiesta. Por ejemplo en ‘El Bloque’ el 10 de marzo de 1908, Maximiliano publica un artículo que dice:

<<Indudablemente el carnaval progresa por aquí. Progresa porque van disminuyendo las máscaras mamarrachas, los osos amaestrados hartos de vino, las mujeres disfrazadas con pantalones atentando contra su propio pudor y en cambio la máscara que no usa palabrotas, ni se viste de adefesio, sino que se disfraza con gusto y embroma a sus amigos con bromas cultas, de buen género, usando modales correctos, va aumentando algo con el atractivo de los bailes de disfraces.


El celebrado en el Círculo de la Amistad que preside el reputado médico D. Casimiro Madruga (…) ha sido una fiesta encantadora, donde concurrieron lindas mascaritas que hicieron nuestra delicia durante unas cuantas horas de regocijo y de alegría que jamás se borrará de nuestra memoria (…)
Yo no sé reproducir con exactitud la impresión que producía la contemplación de aquel conjunto soberanamente bello y de cada una de las hechiceras mujeres, de hermosura embriagadora que concurrieron al baile del martes de carnaval (…) doy mi aplauso a la junta y al director de la orquesta Sr. Rubio por su acierto y que otro año más nos proporcione la ocasión de gozar de igual placer que el que recibimos el último martes de carnaval>>.


Ese mismo día en ‘El Noticiero’ Jesús Serrano publica una “crónica de Montánchez” en la que hace referencia a la vertiente más exclusiva y elitista del carnaval montanchego:

<<Anoche tuve el gusto de asistir a un gran baile que el Círculo de la Amistad dio, como despedida a la fiesta del placer y la alegría, el diavólico (sic) y disoluto Carnaval (…)
La orquesta, compuesta de violines, flautas y guitarras, ejecutó piezas escogidas resultando un baile encantador presidido todo él, por la más ruidosa y atrayente de las alegrías (…)
Al filo de la medianoche la música dejó de oír sus acordes, la concurrencia desfiló, las luces se apagaron y todo quedó en silencio (…) >>.

Tampoco la epidemia de gripe que asoló Montánchez en 1918 redujo la celebración del carnaval.  Y es que los carnavales de ese año fueron, “según sus contemporáneos, mucho más animados y divertidos que en años anteriores” (‘Senderos de Extremadura. Solís, J. 2000). 


Las particularidades de la figura del jurramacho

Lo más característico del jurramacho consiste en emplear ropas diversas y en desuso con el objetivo de conseguir que nadie reconozca al disfrazado. Se combinan estas prendas de forma estrafalaria y hortera para conseguir presentar al jurramacho como un ser amorfo. También se pone la voz en falsete y se cubre el rostro con la tela para guardar los jamones o antifaces.

El jurramacho busca sobre todo no se reconocido por vecinos, amigos y familiares. Pero también con el disfraz se pretende irradiar comicidad, un aspecto macabro o el transformismo y la inversión de sexos.  

El impacto más característico de los jurramachos “es sin duda, el ambiente jovial y la animación que crea, pues recorre sin cesar solo o en grupos, calles y establecimientos, para burlar tanto a amigos o desconocidos” (‘Senderos de Extremadura. Solís, J. 2000). Otros disfraces se elaboran con elementos de la naturaleza como hojas de diferentes plantas y árboles, agallas, pacas, etc.

Los días que duraba el carnaval los jurramachos tenían por costumbre recorrer las calles de la localidad, la Plaza, y por último desfilar hasta el castillo. Tabernas, bares, salones y casinos mantenían un ambiente festivo permanente. Aunque si algo dinamizaba la fiesta era su famosa y típica indumentaria.

“Desde muy antiguo se solían escenificar parodias, como la del labrador, en la cual dos hombres tiraban del arado; y otras como el aguador, la siembra, la vejez, las bodas, chacha con niños, o la vaquilla; un hombre disfrazado de toro y su mujer de torera, rodeados por un grupo de jóvenes que perfilaban la plaza” (‘Senderos de Extremadura'. Solís, J. 2000).

Otro elemento fundamental del carnaval de Montánchez lo constituían las estudiantinas. Se trata de grupos de personas disfrazadas de forma similar procedentes de la localidad o pueblos de la Comarca y que recorrían los diferentes barrios de la población y cantaban coplillas muy vinculadas con la actualidad de la época y con sucesos sensacionalistas.

El carnaval de Montánchez: una fiesta transversal

Una de las particularidades más evidentes del carnaval de Montánchez es que aunque fueron prohibidos, en ningún período histórico se hizo efectiva esta prohibición; y esto es así porque todas las clases sociales lo aceptaban y asumían como algo propio.

No solo era una fiesta popular, también a las clases acomodadas del pueblo les gustaba esta festividad. Durante el franquismo, ni siquiera en los duros años de postguerra y hambre, pudo hacerse efectiva la prohibición del carnaval montanchego.

Las personas mayores de la localidad cuentan una anécdota a este respecto. Así, en los años 40 llegó un nuevo capitán de la Guardia civil a la localidad que intentó hacer efectiva la prohibición. Por ello, acompañado de otros guardias, se presentó en el baile y se dispuso a clausurar la fiesta. Pero los vecinos disfrazados empezaron a correr de un salón a otro de la discoteca burlando a los agentes.

Aquí se disfrazaba todo el mundo, desde el notario, al juez comarcal y municipal, pasando por cabreros, pastores y porqueros. Fue sin duda esta popularidad transversal la que hizo que el carnaval basado en la figura del jurramacho perviviera hasta nuestros días.

Los testimonios orales de las personas de más edad también cuentan que el día más potente del carnaval montanchego era el martes. Ese día hasta Montánchez venían vecinos no solamente de los pueblos de la Comarca, también de poblaciones más importantes como Cáceres, Miajadas; e incluso Villanueva y Don Benito.

El miércoles de ceniza finalizaba el carnaval con el tradicional entierro de la sardina, con degustación de sardinas y vino en el centro de la localidad. El entierro se convertía en un nuevo desfile con los vecinos enlutados y la inexorable presencia de la llorona.  Se desfilaba al castillo incluso a caballo y con sillas colocadas a lo largo del itinerario. El carnaval tocaba a su fin.

No obstante, los vecinos de Montánchez son muy dados a alargar las fiestas todo lo que pueden, por ello el domingo siguiente se celebra el tradicional baile de la piñata, con premios para solteros y casados. Esa misma mañana jinetes y caballos engalanados participan en un concurso de carreras de cintas.

Fiesta de Interés Turístico Regional

En el siglo XXI el carnaval de Montánchez basado en la figura del jurramacho ha conservado su esencia y particularidades. Sin embargo, las modas y el influjo de los disfraces manufacturados han reducido de forma notoria la presencia de jurramachos por las calles de la localidad de tal forma que el disfraz tradicional está en serio peligro de extinción.

Ya no se celebran bailes de disfraces basados en el disfraz típico. Desde 2015, en las inmediaciones del Ayuntamiento de Montánchez, se designa al Jurramacho Mayor y Jurramachino del año correspondiente. Una distinción que hace la Corporación municipal a los jurramachos más originales. Sin embargo, esta iniciativa no es suficiente para irradiar entre la mayoría de vecinos de la localidad las ganas de disfrazarse y disfrutar del carnaval como jurramachos.

Quizás debido a este serio riesgo de desaparición que presenta el jurramacho en la actualidad, el Ayuntamiento, a escasos meses de las elecciones, pide que los carnavales de Montánchez y su emblema, el jurramacho, sean reconocidos como Fiesta de Interés Turístico Regional.

Ojalá y no sea demasiado tarde para uno de los carnavales más antiguos, tradicionales, originales y divertidos de España. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Montánchez celebra el IV Día de las Peñas con más de mil inscritos

La Asociación de Peñas de Montánchez organiza el viernes, Día de Extremadura, el cuarto Día de las Peñas con más de mil peñistas inscritos que disfrutarán de una gran cantidad de actividades repartidas en dos escenarios.




La programación comienza a las 12:00 horas con los encierros de carretones destinados al público infantil. En esta edición la organización ha establecido dos escenarios bien diferenciados con actividades paralelas.

En el escenario principal, situado en la Plaza de España de Montánchez, los asistentes podrán disfrutar desde las 14:00 horas y hasta las 19:00 de música en directo, DJ, animador y de los juegos colectivos de la tuerca y el tornillo y el baile del muñeco.

En el escenario secundario, situado en la Plaza del Altozano, en el mismo horario, los asistentes podrán disfrutar de forma gratuita de castillos flotantes, fiesta de la espuma y talleres y actividades para los más pequeños.

Es el cuarto año que se organiza este día de encuentro y unión de todos los grupos de amigos de Montánchez. La fiesta empezó de forma horizontal y sin planificación y, con el paso del tiempo, ha ido a más en cuanto a organización y participación. Se ha convertido incluso en ejemplo de otros pueblos de la Comarca.

“La idea es que todos los montanchegos nos relacionemos y nos lo pasemos bien juntos, que haya un mayor vínculo intergeneracional”, señalan los organizadores del IV Día de las Peñas de Montánchez.

Después, y en el marco de las Fiestas Patronales de Montánchez en honor a la Virgen de la Consolación del Castillo, habrá festejo taurino y verbena. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Montánchez te lo pone ‘Agüevo’ para que disfrutes del mejor tapeo

Si hay algo que saben hacer los montanchegos es organizar fiestas. De hecho, en la localidad serrana cada mes hay alguna celebración que reúne a los vecinos y visitantes. En noviembre no había nada, por ello, en 2013 los hosteleros de la localidad unieron fuerzas para crear el evento ‘Montánchez Agüevo’.

El sábado 12 tendrá lugar la cuarta edición de este festival gastronómico. En total participan 14 establecimientos hosteleros de la localidad. Cada uno de ellos ofrece, al menos, una tapa para acompañar las consumiciones.

No obstante, no todo es comer y beber en esta fiesta. Los visitantes también podrán disfrutar de la animación de la charanga Nueva Era contratada por los establecimientos organizadores.

En 2013 surgió la idea de organizar esta fiesta gastronómica entre los bares de las inmediaciones de la Plaza de Montánchez. Con el transcurso de las ediciones el evento ha cogido impulso y en esta edición participan establecimientos bastante lejanos al foco de la fiesta; o sea, la Plaza.

¿Pero qué hace que los montanchegos salgan de cañas un sábado más y paguen por unas tapas que normalmente los bares les ponen gratis?: es la fiesta, la unión de todos, la música, unos aperitivos más elaborados. Se trata, en definitiva, de una excusa más y mejor para salir y celebrar.

Y es que, este año, y ya van cuatro, en noviembre, los bares de Montánchez te lo ponen agüevo.


sábado, 10 de septiembre de 2016

La tradición de los festejos taurinos en la Plaza de Montánchez: historia, anécdotas y otras curiosidades

Desde tiempo inmemorial Montánchez ha sido un pueblo muy torero. A nuestros antepasados les encantaba esta celebración. Durante semanas, un grupo de mozos se encargaba de trasladar palos de castaño desde los ‘castañales’ hasta la Plaza de España. Allí, un grupo de hombres construía el ‘tablao’ y, a cambio, ganaban parte de los ingresos por la venta de entradas para el festejo taurino.

Ataban palo sobre palo y de esta forma hacían las troneras, los tabicones y las gradas. Cuando el ‘tablao’ estaba en construcción, un sentimiento muy especial recorría el interior de los vecinos. Los niños jugaban a los toros. El trasiego habitual de esta ubicación era mayor. Después se echaba algo de arena sobre la superficie. Entonces ya estaba todo listo. La Plaza estaba preparada. Ya se olía a fiesta.


Tradicionalmente las fiestas de septiembre de Montánchez –en honor a la Patrona de la localidad la Virgen de la Consolación del Castillo- se han concentrado fundamentalmente en la Plaza de España, donde además de los festejos taurinos se hacían churros y se colocaban una gran cantidad de puestos ambulantes de chucherías. Incluso había una tómbola. 

La Plaza de España convertida en Plaza de Toros

Cuentan los montanchegos más ancianos que la emoción era muy grande. El sentimiento de peligro era mayor. Muchos toreaban, daban una carrera frente al toro o se paseaban por la plaza. No había para muchas capas, de modo que usaban las chambras para instar al animal. A cada ‘vasino’ de vino el mozo y no tan mozo montanchego se animaba más.

Los balcones de las casas de la plaza estaban a reventar de personas –muchos de ellos se alquilaban a precios desorbitados-. Las gradas llenas a rebosar. Incluso gente sentada sobre una cuerda tendida entre dos balcones. Gente hasta en los tejados de las viviendas. Los espectadores se llevaban las sillas y los bancos tinajeros de casa para colocarlas en las gradas y disfrutar de la festividad.

Nadie se movía de las gradas hasta que el ‘mataor’ diera muerte al astado. Una tarea nada sencilla, pues el morlaco era de un tamaño considerable. Banderillas, picas y espadas para rebajar y tentar al animal. Medias lunas y excepcionalmente un tiro cuando la suerte del ‘mataor’ era esquiva. Después este pasaba la capa por las gradas para pedir una propina a los espectadores. Una perra gorda o una perra chica, según la faena y el presupuesto, le echaban. 

El ‘tablao’ se cayó

En 1964 el ‘tablao’ se cayó, fue un gran caos, por suerte el toro permanecía en el toril o 'cosín'. Para ser exactos, aunque la tradición oral montanchega ha insistido en que el ‘tablao’ se cayó, únicamente se plegó de un lado; en concreto, el ‘tablao’ que estaba entre el Ayuntamiento y la botica de D. Donato. Este accidente, por suerte, no tuvo consecuencias demasiado graves para la salud de las personas salvo algunas contusiones y episodios de nerviosismo. Fue la última vez que se celebraron los toros en la Plaza de España de Montánchez. Por eso trasladaron la celebración de los toros a la nueva Plaza de Toros construida en el paraje donde se encontraba la charca del Centenal. Se inauguró en 1967.


Mientras los toros se hicieron en la plaza mucha gente fue torera. Era un espectáculo muy bonito y participativo. Había cuantiosas cogidas y revolcones a los mozos. A los toros iban muchos hombres en un estado evidente de embriaguez. En el ‘tablao’ se pagaba por las localidades que ocupabas aunque tenías que llevar tu silla o el banco tinajero desde casa. Otro tipo de localidad era el ‘tabición’, un asiento en primera fila que dejaba los pies en el aire de quien lo ocupaba. 

‘Los Pindo’, los encargados de encerrar a los toros       

Los siete hermanos de ‘los Pindo’ traían normalmente los toros desde las diferentes fincas de la sierra en las que los animales se encontraban pastando durante los meses de verano. Antes del amanecer iban los hermanos hasta la finca. La gente más joven del pueblo saltaba las paredes de los diferentes campos que bordean el camino de la sierra ver cómo ‘los Pindo’ guiaban a los animales.

Para llegar a la Plaza los pastores conducían a los animales por las calles del pueblo. Esto causaba episodios de terror pues pillaban a muchos vecinos de la localidad de improvisto. El encierro comenzaba a las 4:30-5 de la madrugada.

Era una especie de encierro sin corredores. Pero esta familia no solo se encargaba de traer al pueblo a los animales, también los encerraban en el ‘cosín’ de la Plaza. El grupo de hermanos se agarraban de las manos los unos a los otros y así iban quitando especio a los toros para que estos se vieran acorralados y entraran en el ‘cosín’ que estaba en los soportales del Ayuntamiento.

Hay un dicho en referencia a un astado muy bravo e imposible de guiar: <<esa vaca no la encierran ni los Pindo>>. A los hermanos el Ayuntamiento les daba alguna propina por encerrar a los morlacos. Era un espectáculo verlos guiar a los toros. La Plaza se llenaba de gente solo para ver cómo metían a los animales en el toril.

Los dueños y cuidadores de los animales no les daban de comer desde unos días antes al encierro con la idea de que los toros estuvieran débiles y así encauzarlos por el camino más fácilmente. De esta forma bastaba con darle un golpe certero en el hocico para que el bravo animal siguiera el camino indicado por el pastor. Lo normal es que los toros entraran en la Plaza sin mayor complicación. Lo difícil era meterlos en el ‘cosín’.

La tradición de ‘los Pindo’ como pastores de los toros liados en Montánchez comenzó cuando un grupo de hombres intentó llevar a los animales hasta el toril, pero no fue posible. Era mediodía y los astados seguían en la plaza. ‘Los Pindo’ se encontraban en ‘El Bodegón’ cuando llegó Manolo el municipal a pedirles que encerraran a los toros. Uno de los hermanos pidió 500 pesetas a cambio de encerrar a los dos morlacos. Por aquel entonces en la fachada del bar de los Córdova estaba el burladero y fue allí donde en el primer intento para encerrar a los animales enganchó un astado por el pantalón a uno de los hermanos.

Los animales estaban  resabiados y además la calleja del ‘cosín’ estaba llena de gente que asustaba a los morlacos con varas y picas. Tras vaciar la calleja de gente los toros entraron en el toril sin demasiados problemas. Desde ese momento ‘los Pindo’ se encargaron de traer los toros desde la sierra y encerrarlos en la plaza. Después, para celebrar la faena, los hermanos fueron al bar de Córdova y pidieron dos baños para preparar ponche e invitar a un trago a quien quiso. También invitaron a un bocadillo de jamón al muletilla y al ayudante que lidiarían los toros esa jornada. Se trataba de ‘el Cordobés’. 

Un festejo taurino muy peligroso

En los festejos taurinos celebrados en la Plaza de Montánchez fueron muy frecuentes las cornadas y revolcones, pero también, demasiadas veces, hechos con mayores consecuencias. Muchos ‘toreros’ murieron en la plaza.

Episodio de ‘el Corcio’: se trata de un señor de la localidad que llevaba a medias uno de los ‘tablaos’ y que se despistó justo cuando iban a encerrar a uno de los astados. Tuvo tan mala suerte que el animal lo envistió. Lo enganchó por la chambra –jersey de tela con botones y sin cuello-, lo zarandeó y acabó matando al señor. ‘Corcio’ llevaba bastante dinero encima en ese momento en los bolsillos y a cada envestida del animal, iba cayendo sobre el suelo más y más dinero. En este momento mucha gente de la plaza parecía más preocupada por hacerse con algunas monedas o billetes de poco valor que en ayudar al señor. 

Una referencia para los amantes del toreo al estilo tradicional

La importancia de los toros al estilo tradicional era muy destacada, no solo entre la población de Montánchez, sino que eran una referencia a nivel comarcal y provincial. Algunos de los toreros o muletillas que han lidiado en la Plaza del pueblo fueron ‘el Retratista’, Díaz, ‘el Cordobés’, Pedro Infantes, el padre de Juan Mora ‘Beleño’, entre muchos otros.  

'Nuevo Día' 15 de septiembre de 1927.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Entrevista con Soraya Rubio, presidenta de la Asociación de Peñas de Montánchez: “No nos impulsa otra cosa que el deseo de crear actividades que promuevan el pueblo”

Este viernes se celebra la III edición del Día de las Peñas en la Plaza de Montánchez. Y por ello decidimos charlar con Soraya Rubio Trinidad, presidenta de la Asociación de Peñas de Montánchez. Soraya se encuentra en un estado avanzado de gestación, muchas veces dice en broma que su hijo –Nico- le va a salir hiperactivo por toda la presión que soporta… Ha estudiado magisterio de lenguas extranjeras con la especialidad de inglés y trabaja en la clínica dental de Montánchez como auxiliar. Desde muy joven Soraya ha mostrado interés por la vida del pueblo. Se trata de una persona inquieta y activa. Cuando le preguntamos por Montánchez nos dice que: “es mi pueblo y me encanta. Por decisión propia he decido quedarme a vivir aquí aunque por mi carrera podría haberme ido a trabajar a otro sitio”. Y concluye su alegato en pro de su pueblo con: “me gusta Montánchez, la calidad de vida que hay aquí y la gente”. 

Pregunta- El próximo viernes se celebra la III edición del Día de las Peñas, ¿cómo nace este día?
Respuesta- La primera vez que se celebró el Día de las Peñas no existía la Asociación y todo se organizó de una forma casi espontánea. Yo recuerdo que ese verano me llamó Juanjo Sánchez y me comentó que había estado hablando con Carlos Pérez para quedar un día en concreto y vestirse con las camisetas de las peñas junto a sus amigos. Este es el germen de todo. Poco a poco fuimos diciéndoselo a más gente. La aceptación de la propuesta entre los grupos de amigos o peñas de Montánchez fue enorme. La gente se involucró y la mayoría de ellos se juntaron e hicieron sus camisetas de las peñas. Pensábamos que iba a salir –dice Soraya en relación a la I edición del Día de las Peñas- algo más normal, pero nos sorprendió el éxito y la repercusión que tuvo. La gente se involucró mucho desde el minuto uno y eso es muy de agradecer.

P- ¿Cómo se constituye la Asociación de Peñas y la Comisión que la dirige?
R- Desde el primer día vivimos la necesidad de reunirnos de una forma más asidua para organizar actividades en favor de Montánchez. Creímos que lo mejor era hacer un grupo de gente que viviese en el pueblo –una Comisión- para poder tener estas reuniones periódicas. En una de estas primeras reuniones se juntaron muchos representantes de cada peña de amigos y se propuso la idea de hacer la Asociación y designar una Comisión. La mayoría estuvimos de acuerdo y después constituimos la Comisión con voluntarios que nos presentamos en ese mismo momento.

P- Me llama la atención que, mientras que en las Asociaciones con mayor trayectoria cada cierto tiempo se celebren elecciones para nombrar a la nueva Comisión, en el caso de la Asociación de Peñas sucedió todo de forma más espontánea…
R- Sí. Después tuvimos que redactar los estatutos de la Asociación. Un artículo dice que cada tres años se tendrán que celebrar elecciones para renombrar a tres miembros de la Comisión. De esta forma quedan miembros de la antigua Comisión y es más difícil que se pierda la esencia de los planes y actividades. 

<<Con una Asociación le das una cierta seriedad y puedes optar a muchas ayudas y subvenciones>>.


P- ¿Qué beneficios ofrece la constitución de una Asociación de Peñas frente a la espontaneidad y horizontalidad que tuvo la I edición del Día de las Peñas?
R- Con una Asociación le das una cierta seriedad y puedes optar a muchas ayudas y subvenciones. También es mejor así para interactuar con las administraciones, como el Ayuntamiento. Así que cuando necesitamos solicitar algo lo hacemos como Asociación.

P- Háblanos de tu equipo, de la Comisión de la Asociación de Peñas.
La Comisión está formada por Carlos Pérez, que tiene un negocio relacionado con la hostelería y la industria del jamón; Juanjo Sánchez, que es ingeniero agrónomo y trabaja en la cooperativa de aceite de Montánchez; Ramón Fernández, muy relacionado con los establecimientos hosteleros; Isabel Caballero, licenciada en Ciencias del Deporte y muy activa en la realización de actividades en el pueblo; Virginia Expósito, que es la más joven y estudia trabajo social. Por último está Alejandro Galán, que tiene un negocio de hostelería. Somos siete miembros en total y se decidió que fuera así para que en las votaciones no pudiera haber un empate. Aunque cada persona de la Comisión tiene su cargo y su responsabilidad aquí todos nosotros hacemos de todo y cuando tenemos previsto realizar una actividad cada uno de nosotros ponemos nuestro granito de arena. Los siete nos complementamos a la perfección. 

<<Queremos llenar la Plaza de color no solo con las camisetas de las diferentes peñas sino con los diferentes sombreros que lleven>>.


P- ¿Qué tenéis previsto para esta III edición del Día de las Peñas?
R- Primero quiero explicarte el proceso que seguimos cada edición para organizar este día. Al principio de verano hacemos una reunión a la que asiste un representante de cada peña y allí abrimos la posibilidad de que hagan propuestas para este día. Tomamos nota de las propuestas y después la Comisión ve la viabilidad de llevar a cabo estas actividades que nos han propuesto. Cuando tenemos establecido ya un plan nos reunimos con el Ayuntamiento para concretar entre las dos partes. Finalmente nos reunimos nuevamente con los representantes de las peñas para informarles de lo que se va a hacer el Día de las Peñas y ver si les parece bien, porque la opinión de todos y cada una de las personas que va a la reunión nos parece muy importante.

Queremos que cada año el Día de las Peñas tenga una temática. Así como el año pasado fue la temática del agua este año va a ser el sombrero. Queremos llenar la Plaza de color no solo con las camisetas de las diferentes peñas sino con los diferentes sombreros que lleven. La idea es que los amigos de un mismo grupo lleven un tipo de sombrero concreto y que cada peña presente al concurso un sombrero original. Para este concurso se designará un jurado de forma aleatoria que tendrá que puntuar unos ítems y que decidirá cuál es el sombrero más original. A esa peña se le dará un premio. En la reunión que mantuvimos con los representantes de cada peña nos pidieron que además de tener un DJ contáramos con un animador para amenizar la jornada. Como en Montánchez no hay discoteca mucha gente se quejó de que después de la verbena no hay nada que hacer y por ello hemos contratado un DJ que actuará en la Plaza de Toros desde las 05:30 horas y hasta que se celebre la vaquilla del aguardiente. También contamos con actividades para los más pequeños como el encierro infantil de toros y los castillos hinchables.

P- ¿Por qué cree que son necesarios el Día de las Peñas y la Asociación?
R- Yo pienso que esta Asociación ha servido para aunar a toda la gente con el fin común de pasarlo bien y disfrutar todos juntos. Normalmente las fiestas de Montánchez se centran en el jueves, viernes y sábado de la segunda semana de septiembre y en estos días la gente siempre hacía lo mismo. Creo que el Día de las Peñas aporta algo diferente a las fiestas de Montánchez. Es un día de convivencia en el que sale muchísima gente y nos reunimos todos en la Plaza. 

<<Como en Montánchez no hay discoteca mucha gente se quejó de que después de la verbena no hay nada que hacer y por ello hemos contratado un DJ que actuará en la Plaza de Toros desde las 05:30 horas y hasta que se celebre la vaquilla del aguardiente>>.


P- ¿Qué se puede hacer desde la Asociación de Peñas por Montánchez?
R- Nosotros como Asociación siempre intentamos hacer cosas por el bien común de todos los vecinos de Montánchez. No nos impulsa otra cosa que el deseo de crear actividades que promuevan el pueblo.

P- Pero esta Asociación no solo se ha encargado de organizar el Día de las Peñas sino que este último año también habéis organizado la Convivencia campestre entre peñas y el evento ‘Montánchez el pueblo que huele a jamón’…
R- Es lo que te decía antes. Que al tener la Comisión y estar formada por gente del pueblo podemos desarrollar más actividades a lo largo del año. La convivencia en el campo nos pareció una buena forma de relacionarnos todos en un entorno diferente y con una amplia gama de juegos y actividades para que participaran los peñistas. En cuanto al evento del bocadillo de jamón, al principio lo vimos como una auténtica locura pero apostamos por este proyecto porque el jamón es una seña de identidad de Montánchez. Hicimos una reunión con la gente de las peñas y desde el principio les pareció una buena idea. Este fue el impulso definitivo que nos llevó a materializar el evento. El resultado fue de evidente éxito, lo que no quita que lo podamos ampliar y mejorar en años posteriores. 

<<Creo que el Día de las Peñas aporta algo diferente a las fiestas de Montánchez. Es un día de convivencia en el que sale muchísima gente y nos reunimos todos en la Plaza>>.


P- ¿Cuántas peñas de amigos componen la Asociación y cuántos peñistas hay en total?
R- Creo que hay unas 47 peñas en total y unos 700 miembros aproximadamente. Hay que tener en cuenta que desde el primer año y hasta ahora se han ido incorporando más y más peñas y cada vez contamos con más peñistas. Yo creo que a día de hoy no hay ni un solo grupo de amigos en Montánchez que no haya conformado una peña.

P- Sin embargo Soraya, yo circunscribo la existencia de peñas de amigos a la edad y es que yo no he visto peñas con miembros de más de 65-70 años. ¿Tú también crees que es así?, ¿a qué crees que se debe?
R- Está claro que sí hay grupos de personas de esas edades en Montánchez, y más en verano. También es evidente que personas de este segmento de edad, salvo muy contadas excepciones, no participan en las actividades programadas por la Asociación. Quizás no se hayan planteado hacer peñas de amigos o quizás piensen que solo somos personas jóvenes con ganas de hacer cosas cuando en realidad miramos por todos nuestros paisanos con independencia de su edad. 


P- La Comisión ha recibido críticas de todo tipo. Se ha dicho que estáis politizados y se han criticado determinadas acciones que habéis llevado a cabo. ¿Cómo afrontáis este tipo de críticas?
R- Es verdad que al principio nos decían más que estábamos politizados pero eso ya ha pasado y es que creo que la gente se ha dado cuenta de que no formamos parte de esta Directiva para hacer política. Cada persona piensa de una forma u otra, pero si tu único fin es hacer el bien por Montánchez, que pienses de una forma u otra debería dar igual. Cuando haces cosas por un pueblo es inevitable que alguien te critique. Están los hosteleros, las instituciones, los peñistas y ciudadanos completamente ajenos a la Asociación que observan lo que hacemos y que pueden criticarlo tanto positiva como negativamente. Lo que pasa es que siempre se les da más importancia a las críticas negativas que a las positivas aunque las segundas sean muchas más. Yo creo que la clave está en no hacer caso a las críticas tontas o absurdas y tomarse las críticas constructivas como un impulso para mejorar.

<<Ya que la característica fundamental del carnaval de este pueblo es el jurramacho debemos apostar decididamente por esta figura>>.


P- ¿Con qué nos vais a sorprender en los próximos meses desde la Asociación de Peñas?, ¿tenéis algún plan para el futuro?
R- Queremos involucrarnos de forma decida en los carnavales del próximo año porque se trata de una fiesta muy bonita con una gran tradición y creemos que es nuestra obligación relanzar o impulsar la celebración de los carnavales de Montánchez centrados en la mítica figura del jurramacho. Ya que la característica fundamental del carnaval de este pueblo es el jurramacho debemos apostar decididamente por esta figura. Movilizar a la gente y hacer que se vistan como nuestros antepasados. Que en Montánchez deje de estar de moda eso de ‘vestirse de guapo’.  

P- ¿Cómo es la relación con el resto de asociaciones de Montánchez?, ¿mantenéis un contacto?, ¿hay piques?
R- No, no hay piques. Lo que pasa es que no hay una relación demasiado estrecha aunque sería muy positivo que hubiera relación entre las diferentes asociaciones de Montánchez, sobre todo, porque todos juntos podríamos llevar a cabo actividades que en solitario sería imposible. De esta forma también involucraríamos a todo el pueblo porque cada montanchego pertenece por lo menos a una asociación, ya sea la de Amas de Casas o la Cultural. 

Termina la entrevista y Soraya nos confiesa que Nico está muy animado, que no para de moverse en su vientre y que ella sigue muy nerviosa. Tiene algunas dudas sobre lo que haya podido responder en la entrevista porque lo último que quiere es causar una polémica o hacer algún perjuicio a la Asociación. Nos dice que ya nos mandará una fotografía y es que no nos ha dejado sacarle una.