miércoles, 18 de mayo de 2016

El crimen de Alcuéscar: el ocaso de Concha ‘la Somera’

A inicios del lejano año de 1906 en el vecino pueblo de Alcuéscar tuvo lugar un asesinato. El crimen presentaba todos los ingredientes para convertirse en una novela amorosa contada a la ciudadanía por entregas. Pronto algunos periodistas se desplazan hasta el cacereño pueblo para conocer de primera mano los detalles del caso, instruido en el Juzgado de Montánchez. La sociedad pueblerina del momento incrimina a Concha ‘la Somera’, una mujer que no se adapta a los machistas cánones del momento. La víctima es un señorito adinerado. Este caso hizo que corrieran auténticos ríos de tinta en los periódicos de principios del siglo XX. Nosotros vamos a hacernos eco del caso recurriendo a las informaciones publicadas a lo largo de tres días por ‘El Imparcial’. En el tratamiento periodístico del denominado “Crimen de Alcuéscar” se mezclan el sensacionalismo, el machismo y el clasismo con la única finalidad de vender más periódicos. La mentalidad de la sociedad del momento se impone frente a las razones o los hechos. Esto es lo que recogió la prensa: 

‘El Imparcial’ (02/03/1906):

“Perfiles del Día”

<<Nuestro excelente corresponsal en Mérida ha lanzado á la publicidad la historia espantosa del crimen de Alcuéscar, y en él aparece como autora del asesinato del Sr. Castilla aquella famosa Concha La Somera, que fué la figura principal del proceso del “Muerto Resucitado”, cuyos incidentes conmovieron á toda España hace muchos años y produjeron la fiebre en el pueblo de Plasencia.

Los lectores de EL IMPARCIAL conocen el caso sobre el que venimos publicando extensa información. Nada más emocionante y siniestro. La Somera va de Cáceres á Alcuéscar á ver á su hijo, que sirve en casa del Sr. Castilla. Es allí recibida con agasajo cariñoso. De repente aquella mujer quiere robar al honrado caballero que tan benévola protección la otorgaba, y en el desarrollo de una serie de escenas que espantan, La Somera mata de una puñalada al hombre bondadoso que había colmado de favores á ella y á su hijo.

Ahí está otra vez, destacándose ante la mirada de los hombres, el perfil trágico que brota de en medio de la monotonía de la existencia para recordar las fierezas indominables del instinto primitivo, jamás domado suficientemente por la civilización.

La Somera representa esa cantidad de fuerza expansiva é inconcebible que yace escondida aquí y allá como los paquetes de dinamita en el moderno campo de batalla. Ayer esa esencialidad trágica aparecía en Plasencia como la salvadora de Eustaquio Campo Barrado, del hombre desposeído de su fortuna, que había perdido el entendimiento, la memoria, el haber, el nombre. Entonces esa mujer era el ángel que, llevando de la mano al pobre imbécil y harapiento, quería reconquistarle cuanto la naturaleza y la sociedad le habían quitado… De entonces á acá, La Somera permaneció en la sombra; pero la fuerza de expansión trágica, acumulando en la inercia la energía, ha estallado de nuevo en la casa del honrado caballero de Alcuéscar.

Ayer Concha La Somera evocaba los recuerdos de las hembras sublimes que han puesto en la defensa desinteresada de los justos la abnegación suprema y el sacrificio sin límites. Hoy evoca la memoria negra de la criminal odiada, que cubre con las faldas femeninas un monstruo de maldad.

Los cronistas del proceso del “Muerto resucitado”, hablando de ella, nombraba á Cordelia, la hija del rey sin trono. Ahora parece surgir del hediondo sepulcro y marchar desde el cementerio del Este a las cárceles del pueblo extremeño en busca de su espíritu gemelo el fantasma de Higinia Balaguer.

“La tragedia de Alcuéscar. El ocaso de una heroína. En marcha á Alcuéscar. Quién era la víctima. Audacias de la Somera. Lúgubre cantar”

Voy en el tren de la línea de Cáceres, que dejo en el trayecto para ir á Alcuéscar.

Valiéndome de un amigo, envío por Cáceres estas informaciones recogidas en el camino.

A la tarde, si puedo, telegrafiaré desde Montánchez.

El muerto, D. Manuel Castilla Tena, de treinta y cinco años de edad, natural de Guadalcanal, pertenecía á una familia distinguidísima de aquel pueblo andaluz, y era sobrino del general Castilla, muerto en Badajoz recientemente, y pariente de los Golfín y del gran poeta Adelardo López de Ayala.

Hace ocho años casóse con una señorita de Alcuéscar, con la que ha tenido dos hijos y á la cual ha dejado embarazada.

A fin de montar una gran industria de pan por procedimientos modernos, había realizado sus fincas de Guadalcanal, y el hijo de la Somera era empleado de su fábrica.

Se cree que la Somera, más que loca, como ella quiere hacer creer, es una criminal solapada y terrible.

Al entrar en la cárcel dijo que se burlaría de tanto tonto como tiene la justicia, y pidió chocolate en obsequio á su celebridad.

Viendo pasar por la cárcel el entierro de su víctima, compuso esta copla:

“Gracias a Dios que he llegado
á las puertas de esta villa
para quitar de este mundo
á Don Manuel Castilla”.

“En el lugar del suceso. Diversidad de opiniones. La casa de la tragedia. Visita á la viuda. Cuadro doloroso. La viuda relata el crimen. La Somera ¿mató por robar, ó por despecho amoroso?. El juez instructor”

Acabo de llegar á Montánchez, con objeto de telegrafiar las impresiones que he recogido durante dos horas de permanencia en Alcuéscar, que no tiene telégrafo.

La opinión recogida en estos pueblos muéstrase propensa á creer que la Somera no es loca, sino una criminal expertísima. Acerca de los móviles del hecho, no hay afirmación terminante alguna.

En general, nadie cree en el robo, como estímulo determinante, sino la familia de la víctima; y en cambio, enlazando hechos dispersos y rumores públicos, no sería difícil creer en un crimen pasional, como explicaré luego.

He visitado la casa del crimen, que tiene aspecto de solariega, con fachada á tres calles y con un escudo de hidalguía tallado en granito sobre la puerta.

El digno párroco de Alcuéscar, D. Pedro Sánchez, tuvo la amabilidad de acompañarme y presentarme á la viuda del Sr. Castilla, de Natividad Cáceres, bellísima señora de unos treinta años, cuya interesante palidez se rozaba bajo los negros paños del luto y por el dolor de la tragedia, aún impreso en su semblante.

Lloraba la viuda ante el ancho hogar donde el fuego ardía, y rodeábanla amigas y sirvientes.
Sus hijas María y Luisa son dos niñas rubias como arcángeles, de tres y seis años de edad, respectivamente.

En aquella silenciosa casa y con las puertas cerradas parece flotar aún lo terrible.

-¡Allí, allí –me decía doña Natividad con espanto- cayó mi pobre marido!

Y desde su sitio señalaba las gradas del pasillo donde había chocado la cabeza del inerte esposo.

Suplicando yo á doña Natividad que me relatara las escenas que tal horror había sembrado en su hogar, empezó a hacerlo después de serenarse, y no sin tener que interrumpir con frecuentes lloros.

He aquí su relato.

Hace seis meses, la Somera, que vivía en Cáceres, vino á Alcuéscar, sin otro objeto que buscar colocación á su hijo Ignacio como panadero en la fábrica del Sr. Castilla.

Este, que no conocía á la Concha ni á su hijo, ofreció que le tendría en memoria para cuando le hiciese falta.

Tres meses después, súpose que Ignacio y Concha vivían en Montánchez, y hace quince días el primero se trasladó a Alcuéscar en concepto de operario de la casa del Sr. Castilla.

Ni lo trataba la familia de éste, ni sabía qué clase de sujeto era moralmente; sólo estaban enterados de que era un buen trabajador.

Tres días antes del crimen, sin que nadie la esperase, cuando la familia de Castilla abrió por la mañana las puertas de su casa, presentóse en ella la Somera.

Sábese que había llegado á Alcuéscar al mediar la noche anterior, y que había esperado en la calle.

Dijo que venía á establecerse en Alcuéscar, y rogó á doña Natividad que la hospedase dos ó tres días hasta que ella arreglara sus asuntos.

Aunque no dejaba de ser extraña la petición de la Somera, ésta ganóse pronto la voluntad de la señora por su dulce y gallardo aspecto y por su extrema ternura con los niños, á quines en los dos días siguientes hacía decir oraciones, y á los cuales llevaba á misa y de paseo.

Absolutamente nada anómalo se observó en ella; y así llegó la noche del crimen.

Eran las once. En el comedor conversaba el Sr. Castilla con un amigo suyo, el Sr. Andújar, del vecino pueblo de Santa Amalia, á quien tenía que pagar una fuerte partida de trigo. Doña Natividad, después de haber acostado á sus niños, dormitaba en la cocina.

En una habitación situada frente á ésta hallábase ya acostada Concha, y en el suelo, sobre una manta, su hijo Ignacio.

Doña Natividad, cuyas otras dos criaturas dormían fuera de la casa, observó que la Concha, no desnuda, aunque acostada, se había levantado dos ó tres veces, á pretexto de beber.

Dentro de la habitación de la Concha había una bodega, cuya llave echaba y se guardaba todas las noches doña Natividad. Aquella noche, cuando fué a cerrar, no encontró la llave, y, vigilada por la Somera, ésta le dijo al fin que no tenía que cerrar puerta alguna.

Como insistiese la señora, levantóse la criminal y amenazó con un revólver.

A los gritos de doña Natividad, Castilla y Andújar, con una escopeta el uno y con un revólver el otro, acudieron desde el comedor.

Refugiada la Somera en su habitación y sin descubrir su cuerpo, amenazaba con el revólver á los hombres, y ellos, persuadidos por doña Natividad, á quien horrorizaba el que disparasen contra una mujer, salieron de la cocina, y, llevándose á la señora, se dirigieron á la habitación de los niños, no sin haber comprobado antes que, tanto la puerta de ésta como la de la calle, no tenían puestas las llaves.

Entonces pidieron auxilio por una reja de la calle.

Suplicaba la señora á Ignacio que, contra el empeño de su madre, que seguía desafiando á todos, abriese la puerta principal.

Ignacio, según la señora, luchaba mientras tanto con su madre para calmarla y contenerla; pero, fuese por temor, ó porque en ello no pusiera gran empeño, nada logró.

Lo demás ya es sabido de los lectores de EL IMPARCIAL…

Solo debo confirmar que el Sr. Castilla fué muerto por Concha delante de un guardia que la custodiaba después de haberla desarmado los demás del revólver.

Los otros guardias, uno de los cuales, por fatal equivocación, había herido á Ignacio, que se presentó poco antes inofensivamente, buscaban á los seis hombres que decía la Concha tener ocultos.

Aludía, sin duda, á las seis cápsulas de su revólver, arma de tan mala calidad que, al dispararla su dueña, quedó el proyectil obturando el cañón, por fortuna de los guardias, de las autoridades y del público.

Para éste, en todo Alcuéscar resulta lamentable la fatalidad que pudo hacer que la intervención de la Guardia civil sirviera para causar inútilmente una víctima, y no para evitar la muerte del Sr. Castilla en su misma presencia.

Doña Natividad no cree loca en modo alguno á la Somera, y afirma que la intención de ésta fué el robo, y que se trata de una criminal, maestra suprema en el arte de serlo, ó, cuando menos, en el de captarse la confianza de las gentes con halagos é hipocresías.

Con respecto al hijo, nada puede apreciar doña Natividad, aunque le resulta equívoca su conducta.

Ahora bien; no cabe duda de que tampoco, como tal ladrona, es muy explicable la conducta de una mujer que, pudiendo esperar á que durmiesen todos, empezó por avisarlos y advertirlos.

Voy á lo que pudiéramos llamar motivos pasionales.

La Somera cerró la puerta de la calle y guardó todas las demás de la casa, como con el único objeto de privar de escondite ó refugio á su víctima ó víctimas. Ella mató al señor Castilla como quien cumple un objetivo tenazmente determinado, puesto que, si su idea hubiera sido matar á cualquiera, habría podido matar al alguacil que tenía al lado cuando salió D. Manuel. Ella había venido á casa de Castilla preparando la muerte de éste con todo género de astucias.

¿Era, acaso, tal muerte su único ideal en todo el audaz y horroroso drama? En Alcuéscar se cree que sí.

Concha la Somera, que conserva en sus cuarenta y tanto años bastante belleza, había conocido á D. Manuel hace lo menos seis meses, y tres después trasladóse desde Cáceres al pueblo de Montánchez, sólo dos leguas distante de Alcuéscar, y se afirma que D. Manuel, joven y gallardo, iba con frecuencia á Montánchez y visitaba á la Somera.

Y se afirma igualmente que, cerca de la casa de la Somera en Montánchez, vivía otra mujer con quien el Sr. Castilla acaso intentara ó consiguiera alguna amistad…

De modo que vine á estos pueblos á salir de dudas y tengo adquirida una más.

¿Es la Somera una ladrona y asesina osadísima, ó una loca? Hay que preguntarse, además, con todo el pueblo de Alcuéscar: ¿Es una amante vengativa?

Confío en que mañana, por las investigaciones que haré aquí y mediante alguna entrevista con la célebre Somera, podré esclarecer estas dudas, podré, cuando menos, inclinarme á cualquiera de esas tres interrogaciones.

La Somera está en la cárcel de este juzgado, así como su hijo, herido.
Instruye el sumario con toda actividad el dignísimo juez D. Alfonso de Pando>>.





‘El Imparcial’ (03/03/1906)

“La tragedia de Alcuéscar. Concha la Somera. Páginas de su vida

<< ¿Qué fué, qué hizo Concha la Somera, después del famoso proceso de Plasencia?

Acaso esta misma tarde, después de la entrevista que tendré con la Somera en la cárcel, donde no está incomunicada, pueda conocer las vicisitudes de la célebre matadora de D. Manuel Castilla.

Al creer lo que se dice por estos pueblos, propensos á abultar todo lo referente á las hazañas de esta heroína, Concha la Somera ha viajado por Lisboa, Londres, París, América y Argel, siguiendo acaso el curso de su destino aventurero.

Sobre el carácter y condición moral de la Somera oigo juicios tan apasionados como contradictorios.

Durante los tres meses de su permanencia aquí, Concha vestía fastuosamente, luciendo alhajas, jactándose de su historia y mostrándose, en punto á religión, piadosísima devota.

Nadie cree que el crimen de Alcuéscar cometiéralo Concha por propósito de robar.

He podido traslucir, no obstante el secreto con que sigue el sumario el recto juez instructor Sr. Pando, que el curso de las diligencias é investigaciones judiciales, inclínase del lado de considerar probable la locura de la Somera.

Sin embargo, los facultativos dudan de la perturbación mental de Concha, existiendo además motivos suficientes para seguir como pista el móvil del crimen, el aspecto pasional del mismo, realizado en forma de aparatoso matonismo, cual conviene al carácter novelesco de esta mujer.

No puede despreciarse esta condición de la Somera para hallar la explicación de sus extravagancias y de su criminal hazaña, que sin tal clave, aparecerían indudablemente de una incoherencia demente.

Se da la singularísima circunstancia de que mientras su delito y la conducta posterior al mismo, preséntanla como una alienada, ninguna persona de su intimidad la cree loca, y así, ni sus amigos, ni sus convecinos, ni su propio hijo Ignacio –aceptan la idea de la demencia de Concha.

He comprobado que el Sr. Castilla hacía viajes á Montánchez, comiendo aquí en compañía de la Somera. D. Manuel Castilla paraba primeramente en casa de una familia amiga, y después, cuando Concha vino a este pueblo, en la misma posada que la Somera.

Últimamente el Sr. Castilla paraba en casa de un señor apellidado Carpintero, y la Somera alquiló un piso en la misma casa.

Estas noticias me han sido comprobadas por la misma familia del Sr. Carpintero, cuya esposa, doña Dolores Cosal, natural de Trujillo, y bellísima, por cierto, tuvo la amabilidad de hablarme de la Somera y referirme detalles interesantísimos.

Desde que fueron vecinas la señora Carpintero y la Somera, el Sr. Castilla acostumbraba dejar su caballo en la misma casa, entablando amistad con el Sr. Carpintero y comiendo frecuentemente en la misma casa.

La Somera presenciaba las comidas de Castilla y siempre le invitaba á subir al piso que aquélla habitaba, para hablarle, según decía, reservadamente, y en efecto, Castilla permanecía encerrado con la Somera algunos minutos.

En varias ocasiones, doña Dolores Cosal oyó al Sr. Castilla manifestar vagos temores respecto de la Somera, y esta, en cambio, díjole que Castilla quería llevarla á Alcuéscar y darla un buen empleo en la venta del pan.

También puso observar la señora de Carpintero que la Somera consultaba el horóscopo y echaba las cartas interrogando el porvenir, hablando de un enamorado rubio que había de hacerla feliz. (El Sr. Castilla era rubio).

Es de notar que semejante amistad, fuese cualquiera la índole de la misma (que la señora de Carpintero no afirma que fuese amorosa, por parte de Castilla, al menos), ignorábala la esposa de la víctima, y esto puede explicar que el Sr. Castilla admitiera en su casa á una desconocida temiendo un escándalo de celos ó secundándola en su engañoso plan.

Causas no bien determinadas de asperezas de carácter –según doña Dolores me refiere- motivaron la ruptura de relaciones entre ambas vecinas y pocos días después Somera anunciaba que el Sr. Castilla le enviaría un carro para que se trasladase á Alcuéscar.

Llegó el día de partir Concha y entre ambas vecinas hubo disgustos, y la Somera anticipó la salida de la casa y sacó los muebles por una ventana alta “para no tener que matar á doña Dolores si la encontraba en la escalera”, según dijo.

Al mediar la noche de aquel mismo día la Somera alquiló un borrico, marchándose á Alcuéscar.

Cuenta también la señora de Carpintero que la Somera sostenía constantemente conversaciones lúbricas, deduciéndose de ellas que Concha estuvo enamoradísima de un señor que la tuvo en su compañía una temporada, y que quiso matar á otro, llamado Luis Cordovés, por creerse abandona cuando éste se casó.

Además sabe que la señora de D. José Nieves –que recientemente se llevó á la Somera al campo acompañando á la familia de aquél- tuvo que regresar á Montánchez atemorizada y celosa de la Somera.

Domina, pues, en la historia de la Somera una tendencia teatral y peligrosísima, y puesta á matar, no es raro buscase más bien que celosas venganzas, escenas y escenarios resonantes. Si así fuese, la fatalidad habría querido favorecer esta constante aspiración de la novelera Concha, permitiéndola matar al Sr. Castilla en la presencia de la Guardia civil.

Ignacio, el hijo de la Somera, es un infeliz que estaba borracho la trágica noche en que su madre cometió el crimen y él fué herido levemente.

El pobre hombre dice que ignora por qué su madre hizo aquello, y añade:

-Fué alguna vena que le dió.

Repite que su madre, á la que profesa gran cariño, no está loca. Al menos, así lo cree él firmemente.

La Somera tiene otro hijo de once años, que probablemente no es de su marido, que se halla separado de ella hace muchos años más.

“Hablando con la Somera”

Acabo de ver y hablar á la Somera. Me ha acompañado en la entrevista el médico forense Sr. Madruga, que duda de la locura de la procesada.

Esta me recibió con grandes muestras de satisfacción al saber que hablaba con un periodista, y empezó diciéndome:

-¡La providencia lo ha hecho todo, señor! ¡Cumple altos destinos!- Y después de estas exclamaciones permanece como extática.

Examino atentamente á la siniestra heroína y examino también el calabozo donde está encerrada.

Constituyen el mobiliario de aquella lóbrega estancia un mísero camastro y una lamparilla rústica de aceite. Por todo adorno una larga ristra de chorizos, que no pesarán menos de una arroba, cuelga de una alcayata clavada en la pared. Con los víveres propiedad de la procesada.

Cuenta ésta cuarenta y cinco años de edad y en su rizosa cabellera asoman las canas, desteñidos ya los afeites con que lo ennegrecía cuando gozaba de la libertad.

Viste un humilde traje de casa, no exento de coquetería.

La Somera es alta, pálida, y se comprende que, una vez pintada y arreglada, haga recordar sus bellezas juveniles, de las que conserva su mirar pasional, vivo y dominante y las actitudes trágicas.

Concha me ha hecho un relato largo é incoherente, con incoherencia cuya sinceridad permítome poner en duda, porque se refiere más al orden de motivos lógicos de su conducta que no á la falta de enlace de su charla verbosa.

Sin ser preguntada me relató su accidentada vida y su hazaña última, siempre sobre la pauta de pretendidas predestinación y rehuyendo entrar en los hechos y circunstancias que más importaría conocer.

Guarda absoluta reserva acerca de su relación con el Sr. Castilla y de las visitas que éste le hiciera. No hay modo de hacerla contestar concretamente sobre estos extremos.

Dice que se marchó de Montánchez porque quería matarla su vecina doña Dolores, y refiere su fuga por la ventana de la casa y su marcha á Alcuéscar.

Añade que al salir para este último pueblo se armó de un revólver y puñal por tener noticia de que había en Alcuéscar gentes pagadas por los enemigos del “muerto resucitado” que trataban de asesinarla.

La noche del crimen supo que había encerrados en la bodega de la casa del Sr. Castilla seis hombres, que se proponían a matarla y asesinar también á Castilla y Andújar.

-Sin embargo- interrumpila interrogando -¿por qué mató usted al Sr. Castilla y no a los guardias, que la maltrataron?

-¡Dios lo quería!- responde arteramente, y añade:

-Saqué la mano del pecho sin darme cuenta de que en ella tenía un puñal, y sin querer matar á nadie, maté.

Revélase claramente en estas frases un plan preconcebido de defensa. Una loca furiosa hubiera blandido la oculta arma contra cualquiera, contra los guardias, que la desarmaron a sablazos, hiriéndola en las muñecas, pero no contra el Sr. Castilla, que se aproximó á ella para increparla solamente.

Además, loca y predestinada, afirmaría un crimen fanático, arrogantemente, no insinuando, por si acaso, la idea de la falta de intención al dar el golpe mortífero.

En suma, una larga y peritísima observación médica, será el medio único de poder deducir las responsabilidades imputables á la autora de la muerte de D. Manuel Castilla, apenas su el sumario podrá ofrecer otro interés que el de esa cuestión médico-legal.

Díceme la Somera que nunca salía de España, y que después del proceso de Plasencia estuvo en el manicomio de Ciempozuelos, y al salir de este establecimiento, recorrió aventureramente la Extremadura, parando con impermanencia en Cáceres.

Concha la Somera, que rehusa hablar de hechos determinados y protesta frecuentemente de que la crean loca, dícese cortejada por gentes principales, y afirma ser nieta de títulos de Castilla. Y no deja de ser extraño que quien tan poco categórica se muestra ahora en sus manifestaciones, sea la misma mujer jactanciosa que antes de su crimen relataba pintorescamente y con precisa elocuencia hechos y aventuras á su vecina doña Dolores.

La Somera, que posee efectivamente algunas joyas y cuidaba de adornarse mucho, ocupábase en algunos pueblos en construir baúles y venderlos.

Todo lo que se refiere á esta mujer es extraordinario, y hace dudar acerca de la integridad de sus facultades mentales. Recuérdese también en la época del famoso proceso del “muerto resucitado” se dudó si la Somera era una loca, ó si fingía serlo para prestarse á representar una escandalosa comedia>>.



‘El Imparcial’ (04/03/1906)

“La tragedia de Alcuéscar. La entraña del sumario”

<<Acabo de regresar de Montánchez y Alcuéscar, confirmando los datos recogidos y celebrando una nueva entrevista con la Somera.

El resumen de mis observaciones me permite creer firmemente que se trata de un crimen digno de la perspicaz observación de los alienistas y de la sagacidad del juez instructor de este sumario.

Por fortuna, el digno magistrado que se halla al frente del juzgado de Montánchez, don Alfonso de Pando, es un hombre de talento y pericia bien probados. Abrumado actualmente por la instrucción de tres causas por delitos á los que la ley señala la pena de muerte, concentra su atención sobre el proceso de la Somera, y seguramente sabrá aquilatar si la famosa mujer es una loca, contra tanto indicio como hace sospecha que sea una criminal perversa que se escuda hábilmente tras la fama de sus extravagancias de alienada.

El romo, como causa ó motivo del crimen, es punto completamente desechado en las investigaciones judiciales, y el verdadero trabajo del sumario ha de encaminarse á averiguar el valor que tengan la singular y previa amistad de Castilla y de la Somera y la relación posible del disgusto entre ésta y sus vecinos con el crimen.

Contemplados conjuntamente ciertos hechos, adquieren fuerte valor de presunción la responsabilidad de la criminal y de sus añagazas.

Repárese que el Sr. Castilla comía habituamente en la panadería de Montánchez en sus viajes dominicales al mercado de este pueblo, y que desde la llegada al mismo de la Somera, para en la misma posada que ésta.

Trasládase después la Somera á una casa particular, y Castilla deja la posada y concurre á la nueva vivienda de aquella mujer, sin que, hasta entonces, conociera Castilla á la vecino del piso bajo de la misma casa, doña Dolores Cosal.

Poco después, esta señora y la Somera tienen un disgusto tan grave, que Concha decide salir de la casa y saca sus muebles por una ventana alta.

Mientras ayer me refería la Somera que salió en tan desusada forma de su casa por no matar á doña Dolores ó porque ésta no la matara á ella, pensaba yo si ya entonces, con aquella extravagante mudanza, iría preparando la Somera su pública prueba de locura, realizada momentos antes de salir armada para Alcuéscar.

Por lo que se refiere á las amistades del señor Castilla y la Somera, ignoradas por la esposa de aquél, no puede prescindirse del detalle, referido por doña Dolores, de que la Concha, al manejar las cartas en averiguación del porvenir, hablaba de un hombre rubio como el Sr. Castilla.

Añádase que éste ofreció á Concha trasladarla á Alcuéscar para colocarla en el negocio del pan, y considérese si carecían de explicación las conversaciones de las gentes de Alcuéscar, que atribuían carácter amoroso á aquellas relaciones del Sr. Castilla en Montánchez.

Medítese también que antes de cometer este crimen la Somera salió libre de su empresa del ruidoso proceso de Plasencia, reputándosela entonces por loca; no se olvide su eterna afición al lujo y á los amantes novelescos, que cuando no los tenía los inventaba, y se comprenderán los celos, reales ó ilusorios, contra Dolores Cosal, infinitamente más joven y guapa que lo es ahora Cocha, y que, además, no es esposa, sino amante del hombre con quien vive.

El afán de Concha después de su crimen de aparecer local, es tal, que parece imposible que si antes de su delito estuviera ya demente, no hubiera aparecido como rematadamente loca ante los que la trataban.

“Nueva conversación con la Somera”

Hoy he hablado nuevamente con Somera, y tratando de conseguir de ella explícitas manifestaciones, la he sometido á un verdadero interrogatorio:

-¿Por qué se enemistó usted con Dolores?- empezé preguntándole.
-Porque me robó unas tablas.

-¿Por qué se marchó usted á Alcuéscar á hora tan inusitada de la noche?
-Porque quería advertir á mi hijo del escándalo que me había armado Dolores, antes de que se disgustase con las mentiras que le contasen los extraños.

-¿Por qué no llamó usted en casa del señor de Castilla á su llegada á Alcuéscar?
-Porque me pareció mal molestar á media noche en casa ajena.

-¿Por qué, si retuvo al arriero que la condujo y pensaba volverse á la mañana siguiente á Montánchez, no lo hizo?
-Porque oí tocar á misa y quise oírla con los niños del Sr. Castilla, y porque la señora me dijo que me quedase para cuidar á sus hijos.

-¿Era usted muy amiga de Castilla antes de matarle?
-Apenas si le ví dos ó tres veces. Sabía que era mujeriego, pero nunca me dijo nada ni hablamos solos.

-¿Le ofreció á usted Castilla que la protegería y llevaría á Alcuéscar?
-Nunca. Las pocas veces que fué á verme lo hizo por llevarse el hato de mi hijo.

-¿No comían ustedes juntos?
-Comía en el piso bajo, hablando con Dolores.

-¿Y por qué hablaba con Dolores?
-No lo sé.

-¿Conocía Castilla de antes á Dolores?
-No sé. Creo que la conoció cuando yo viví en la misma casa que ella.

-¿Ha tenido usted algún amante?
-Jamás; pero me han solicitado muchos. Yo no he mirado á los hombres, sino á Dios y á la Divina Providencia.

-¿Estaba Castilla en su casa la noche que usted llegó á Alcuéscar?
-No; estaba forastero, según supe al día siguiente.

-¿Y no esperaría usted en la calle aquella noche para matarle al llegar?
Al llegar aquí, Concha muestra alguna confusión y responde:
-Ya he dicho que no sabía que estuviese fuera del pueblo, Yo no he querido matarle. Ha sido Dios. Si yo sentí aquellas ansias de matar era porque sabía que había en Alcuéscar preparados contra mí gentes del muerto resucitado.

-¿Cómo es que habiendo dicho usted á la Guardia civil, y esto consta, que tenía ocho hombres escondidos, me contó usted ayer que era el Sr. Castilla quien tenía aquellos hombres preparados en la bodega para matarla á usted?
-Eso último es la verdad, y no he dicho á nadie otro cosa.

Me despedí de la Somera pensando que esta mujer niega cosas que afirman Dolores y los guardias, pensando que sería terrible condenar á una loca, pero que no lo sería menos que una farsante perturbase una y otra vez á la justicia con locuras aprendidas en su breve paso por los manicomios para salir en busca de nuevas aventuras.

Concluyendo por ahora mi misión, diré de la Somera lo que escribió en un libro sobre el “muerto resucitado” un célebre abogado de Plasencia:

“Por entonces padeció verdaderos ó fingidos, algunos ataques de locura, y en ellos demostraba resistencia tenaz y frenética á ser conducida á otro manicomio que al de San Baudilio, concluyendo por desear vivamente ir á dicho establecimiento”.

Como entonces faltaban motivos para sospechar que pudiera ser comedia tal locura, lo cual ya es hoy un problema, cuando menos, D. Felipe Cruz dio dinero á la Somera y una carta de recomendación para que fuese á San Baudilio y sobrevino el proceso del “muerto resucitado”.

La locura de ahora y la de entonces, ¿serán igualmente fingidas?

El sumario en su curso podrá indicarlo. La prueba del juicio lo decidirá>>. 


viernes, 13 de mayo de 2016

La deuda de los Ayuntamientos de la Comarca de Montánchez

Esta semana varias plataformas han publicado información sobre el dinero que debe cada ayuntamiento de España. En un momento de la crisis económica en el que el déficit público es elevado resulta que la mayor parte de esta deuda corresponde a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. Y es que, tal y como demuestra el gráfico, en esta zona de la provincia de Cáceres existen municipios con muy pocos vecinos que deben auténticas barbaridades. 


Por un lado, hay varios ayuntamientos que cerraron el ejercicio 2015 sin deudas; es decir, dejaron las cuentas del consistorio saneadas. Estos municipios son Albalá, Aldea del Cano, Arroyomolinos, Montánchez y Zarza de Montánchez.

Por otro lado, según la deuda municipal, hay un segundo grupo de ayuntamientos notablemente endeudados, pero al ser municipios con una población más o menos numerosa, la deuda por habitante no es demasiado elevada. En este grupo se encuentran localidades como Alcuéscar (420.000€), Almoharín (129.000€), Benquerencia (15.000€), Casas de Don Antonio (56.000€), Salvatierra de Santiago (88.000€), Santa Ana (56.000€), Sierra de Fuentes (807.000€), Torre de Santa María (13.000€), Torremocha (84.000€), Torreorgaz (21.000€), Torrequemada (82.000€) y Valdefuentes (268.000€).

En un tercer nivel están los pueblos con unas deudas enormes por habitante; es decir, pueblos pequeños que deben mucho dinero. En este caso se encuentran localidades como Botija (189 habitantes, el ayuntamiento debe 109.000€; es decir, cada vecino adeuda 577€), Plasenzuela (501 habitantes, el ayuntamiento debe 608.000€; es decir, cada vecino adeuda 1.214€), Ruanes (75 habitantes, el ayuntamiento debe 53.000€; es decir, cada vecino adeuda 707€), Santa Marta de Magasca (295 habitantes, el ayuntamiento debe 836.000€; es decir, cada vecino adeuda 2.834€) y Valdemorales (198 habitantes, el ayuntamiento debe 89.000€; es decir, cada vecino adeuda 449€). 

La evolución de la deuda de Montánchez

El Ayuntamiento de la localidad serrana tenía en 2009 una deuda de 209.000€, la cual ha ido reduciendo progresivamente hasta que en el ejercicio 2015 ha presentado unas cuentas totalmente saneadas.


Análisis: 

En principio, no deber dinero es una buena noticia para todas las partes, qué duda cabe. Tanto en las economías familiares, como en las instituciones y resto de organizaciones, es óptimo que no se tengan deudas. Sin embargo, en determinadas ocasiones sí nos resulta aceptable endeudarnos, por ejemplo, cuando una familia se compra una vivienda o un coche, cuando una persona quiere lanzar una empresa, cuando una compañía quiere crecer e internacionalizarse.

En el caso del Ayuntamiento de Montánchez es una buena noticia no tener deudas; no obstante, resulta evidente y patente que la economía de la localidad adolece de falta de dinamismo. En muchos casos, la economía de Montánchez está casi muerta, las familias tienen ingresos muy limitados, las empresas y resto de negocios pasan por momentos complicados. 

Es por eso que consideramos una buena noticia si un ayuntamiento –que al fin y al cabo no son los nueve concejales que constituyen la corporación municipal sino los más de 1.800 vecinos de Montánchez- se endeuda para aportar dinamismo a la economía, para invertir en mejoras sustanciales y productivas, para mitigar la progresiva pobreza de una población cada vez menor y más dependiente del trabajado generado por el ayuntamiento.









miércoles, 11 de mayo de 2016

El castillo de Castellanos: un monumento abandonado en mitad del campo

Extremadura es una región con una enorme riqueza patrimonial e histórica. Sin embargo, muchas veces las instituciones o la propia ciudadanía no hacen todo lo posible para proteger esta riqueza colectiva. Esta realidad pone en serio peligro la conservación de numerosos edificios históricos y muchas construcciones prehistóricas únicas.

Cerca de la pedanía cacereña de Rincón de Ballesteros se encuentra, en lo alto de un cerro de la Sierra de San Pedro, un castillo completamente abandonado. Los muros, las torres, las edificaciones se han caído por el paso del tiempo, por la acción de la climatología. La naturaleza invade buena parte de la fortaleza. El estado general del histórico monumento es de completo abandono, de desoladora ruina. En pocos años, si nadie lo remedia, el recinto acabará siendo un conjunto de antiguas e históricas piedras esparcidas por el suelo.

El castillo de Castellanos está situado en una finca privada llamada ‘El Castillo’. Se trata de una construcción fortificada vinculada a la Orden de Alcántara y edificada en torno al siglo XIII. En el año 1300 la propiedad pertenecía a la familia Valverde. A finales de la Edad Media –siglo XV- la fortaleza pasa a ser propiedad del Maestre de la Orden de Santiago. La construcción se compone de un edificio residencial o torre cercado por murallas que se construyeron a un nivel más bajo reforzadas por tres almenas cilíndricas.

El emblemático paraje, también conocido como castillo de Mohedano o de Moheda, sobrevive al paso del tiempo; en un lugar muy aislado, por el que no pasan grandes caminos ni carreteras, en el que no hay grandes poblaciones cercanas. Un lugar situado en el extremo sur de la provincia de Cáceres. Una ubicación que debió ser fundamental en tiempos de la Reconquista cristiana de la Península o en las múltiples batallas libradas entre los reinos de Castilla y Portugal. Hoy, este monumento muere poco a poco, en el mayor de los silencios, sin que los dueños de la finca miren por él, sin que los amantes de la historia y los castillos hayan disfrutado de él. Sin que los extremeños conozcamos su existencia.

Desde el cerro en el que se sitúa el castillo se vislumbra el paisaje extremeño por antonomasia. A sus pies se extiende la joya patrimonial de la naturaleza de la región; es decir, la dehesa. Vemos algunos cerdos, muchos más ciervos y algunas evidencias de la existencia de animales más esquivos como zorros. Al sur, el pantano de Cordobilla de Lácara aporta el contraste de azul perfecto. Y es que Cordobilla es el pueblo más cercano al castillo. Algunas lenguas cuentan la leyenda según la cual, ambos lugares están conectados mediante un túnel. Un túnel que se ha tragado el tiempo.

Un poco sobre la historia del castillo

La zona en la que se asiente el castillo fue donada por el monarca de Castilla a la familia Valverde como agradecimiento o recompensa por su labor durante el asedio a la ciudad de Cáceres. De esta forma se puso fin al dominio andalusí en la localidad. El principal protagonista de la Reconquista para los cristianos de esta zona fue el capitán González de Valverde, un militar perteneciente a las tropas leonesas del rey Alfonso IX.  

Tras la toma del terreno que se extiende entre el río Tajo y el Guadiana, esta destacada figura militar fue condecorada con el título de Señor de Castellanos, nombre que pasó a denominar también al castillo de su propiedad. En aquella época, en las cercanías del castillo discurría un arroyo que se empezó a llamar del Castillo aunque anteriormente se denominaba de la Alcazaba –esto hace que algunos historiadores piensen en la posibilidad de que existiera en el lugar una alcazaba musulmana sobre la que se construyó el castillo-.

Fernán Gutiérrez de Valverde, IX Señor de Castellanos, mantenía la propiedad del castillo y la dehesa en 1385, año en el que lo hacen rehén durante la invasión portuguesa de Extremadura bajo las órdenes de Juan I de Portugal. En el seno de la invasión estaba la disputa entre Juan I de Portugal y Juan I de Castilla por la posesión del trono del país luso.

A comienzos del siglo XV el monumento pase a ser propiedad del Mariscal García González de Herrera, que lo había recibido a través de vínculos matrimoniales. Pocos años después pasará a ser propiedad particular de Alonso de Cárdenas, Maestre de la Orden de  Santiago, una orden militar que gobernaba la ciudad de Mérida y las aldeas dependientes de la misma.

La propiedad fue vendida en el último tercio del siglo XVIII por el conde de la Puebla del Maestre a José Joaquín López Montenegro y Fernández de Velasco, rico ganadero cuyos descendientes, todo indica, siguen ostentando la titularidad de la finca.

Más de doscientos años después; es decir, en el siglo XXI la finca en la que se encuentra el castillo es propiedad de una familia muy interesada en la cría de ganado, en la explotación de los enormes y productivos alcornoques que hay en la zona; pero que, sin embargo, no miran en absoluto para el castillo. En la llanura de la parcela han construido un enorme cortijo.

Mientras tanto, si las cosas siguen como hasta ahora, pasarán los años, las décadas y el castillo irá desapareciendo progresivamente. Hasta que llegue el día en el que sobre este cerro de la Sierra de San Pedro solo podamos encontrar unas antiguas piedras esparcidas sobre el suelo. Ese día los extremeños solo podremos hacer una cosa a la estamos más que acostumbrados: echar la vista atrás y lamentar la desaparición de una parte de nuestra esencia, de nuestra historia, de nuestro patrimonio; porque no supimos, quisimos o empezamos a hacer algo.


martes, 10 de mayo de 2016

La peor romería de la Comarca es la de Montánchez

Los vecinos de Montánchez nunca han sido muy de romerías, o al menos, nunca han tenido devoción por la romería de su pueblo; aunque, muchos de ellos van a las de los pueblos de alrededor. Desde hace siglos el pueblo serrano celebraba su jira en las inmediaciones de la Ermita de la Virgen del Salor en Torrequemada –a más de 20 kilómetros de la localidad- y adonde procesionan bastantes vecinos. Desde hace unos años se celebra en una finca municipal en el Pocito de las Eras.

Este año, de forma mucho más destacada que los anteriores por la lluvia, se ha evidenciado que los montanchegos no sienten una especial vinculación con su romería –celebrada el segundo domingo de mayo-. No se trata de un festejo como el de los otros pueblos, donde familias enteras y grupos de amigos se desplazan hasta el lugar desde muy temprano y no lo abandonan hasta bien entrada la noche.

Finca en la que se realiza actualmente la romería (Google Maps) 

Nacimiento del río Salor, donde el Ayuntamiento pretende instalar un polígono industrial (Google Maps) 


En la romería de Montánchez son muy escasas las familias que así lo hacen. La mayoría va al lugar a tomarse algo en la barra, charlan con los vecinos y amigos y pronto vuelven a su hogar. Muchos más son los que se van a pasar el día a su casa de campo en las cercanías de la localidad.

¿Por qué ocurre esto?, ¿por qué nuestra romería es tan diferente a la de Alcuéscar, Torre de Santa María, Arroyomolinos o Rincón de Ballesteros?

Un motivo de esto puede estar en la falta de costumbre. Los montanchegos no estamos acostumbrados a pasar un día de jira todos juntos, quizás preferimos irnos a nuestro campo con nuestros familiares y amigos más cercanos.

Por otro lado, un inconveniente más es la finca en la que se celebra la romería. Un lugar lejano del centro de la población al que hay que desplazarse en algún vehículo –a las muy malas a pie-, de dimensiones francamente reducidas, con una vegetación que aporta una sombra e intimidad bastante escasas y con unos servicios muy limitados en cuanto a aparcamiento, capacidad para la instalación de atracciones o puestos y poca posibilidad de acoger a la población del pueblo y de las localidades vecinas.

No obstante, nos resulta más adecuada la finca del Pocito de las Eras que la que está en Torrequemada, sobre todo porque está mucho más cerca de Montánchez. 

¿Qué se puede hacer para apostar por una romería a la que vaya el grueso de Montánchez?

Creemos que sería fundamental buscar otro emplazamiento. El Pocito de las Eras no es una buena opción tal y como demuestran los resultados. Y es que, hasta la romería de Rincón de Ballesteros –pedanía cacereña con cerca de 100 habitantes- es mucho, pero mucho, más exitosa que la de Montánchez. Una alternativa a esta ubicación podría ser la finca municipal próxima al nacimiento del río Salor. Lugar en el que el Ayuntamiento de la localidad quiere instalar un semillero de empresas; es decir, un polígono industrial.

Finca en la que se celebra la romería (Pocito de las Eras) 

Inmediaciones del nacimiento del río Salor 


¿Por qué no cambiamos?, ¿por qué no se plantea el semillero en el Pocito de las Eras y se ubica la romería en la finca del Salor?

De esta forma todas las partes ganan. Las posibles empresas estarían situadas en un punto mucho más estratégico, cerca de Montánchez, Albalá y demás pueblos de la zona. Además, se trata de un enclave con menor valor paisajístico pues ya está instalada allí la depuradora y la planta de tratamiento de residuos. Por otro lado, con la romería al lado del origen del río Salor –o donde sea, pero que sea un terreno más extenso y cercano-, la gente podría desplazarse hasta allí caminando y eso animaría a mucha más gente a asistir.

¿Es mejor que la romería se celebre en sábado o domingo? 

Seguro que hay muchas más opciones para mejorar la romería de Montánchez, para hacerla más exitosa, más concurrida y con mejores prestaciones y facilidades para quienes quieran ir. Y es que una buena romería es una oportunidad perfecta para que los montanchegos interactuemos, nos relacionemos y nos vinculemos más allá de nuestra familia o nuestro más cercano grupo de amigos, tal y como ocurre en todos los pueblos de la Comarca, menos en Montánchez.



viernes, 6 de mayo de 2016

Entrevista a Juan Rosco Vázquez “Los FEDER se han repartido como si fueran un pastel con el objetivo de alimentar a la clientela política y no con una verdadera voluntad de generar planes o programas de desarrollo”

Nace en 1945 en Miajadas. Al mes lo trasladan sus padres a vivir a Montánchez. Recuerda el pueblo como una extensión de su hogar, un lugar en el que la convivencia con los vecinos era muy importante. “En los pueblos aprendemos a envolvernos en sociedad, comunidad. En el mundo rural tenemos contacto con las personas pero también es muy importante el contacto que tenemos con el medioambiente, la ecología y los otros seres que nos acompañan y que en las ciudades no se conocen y se convierten en carencias en las  formaciones personales”, sostiene.

Su formación es militar. Desde los 18 años entra en el mundo castrense, “justo en la época en la que mi cuerpo sentía más rebeldía en su interior”, reconoce. Su época en el ejército le ayudó a tener una visión más clara de la vida, asegura que la disciplina le vino bien, le aportó madurez. Se declara un feroz “consumista de emociones a quien le encanta lo novedoso” y esta forma de ser le ha empujado a cambiar su vida a los pocos años. Así, de piloto militar pasa a ser piloto civil, después monta su propia empresa de vinos, entra en política y terminará ostentando una dilatada trayectoria profesional en muy diversos sectores.

Con la Transición decide entrar en política: entre 1979 y 1983 es Diputado Provincial y Delegado Adscrito a la Presidencia de la Diputación de Cáceres (UCD), entre 1983 y 1987 será alcalde de Montánchez (Extremadura Unida), entre 1987 y 1991 es diputado en la Asamblea de Extremadura, entre 2007 y 2011 es concejal del Ayuntamiento de Montánchez (IPEX) y entre 2011 y 2015 es concejal del Ayuntamiento de Montánchez (PP). No ha tenido nunca sueldo en ninguno de los cargos públicos que ha desempeñado.

Tiene algunos reconocimientos oficiales que no nos cuenta, pero nosotros los conocemos. Juan Rosco Vázquez es, para lo bueno y para lo malo, toda una institución en Montánchez. Un intelectual, empresario, político, humanista, devoto, pensador, hijo de familia bien, rebelde… Un borderline.

Pregunta- Teniendo en cuenta que su formación es militar, ¿cómo y por qué decide meterse en política?
Respuesta- Estamos inmersos en plena Transición política y yo me encontré con personas que me hicieron pensar de forma distinta y por ello entré en política, para vivir la emoción del momento. Sin duda el elemento determinante para entrar en política fue una catástrofe natural que ocurrió en Montánchez a finales de los 70, cuando las tormentas destrozaron casi todos los cultivos de la Comarca. Me sorprendió tanto la actitud de la gente, esa sensación de estar anonadados, sin saber qué hacer. Entonces yo decidí hacer algo y busqué a la gente más inquieta y con más fuerza de lucha con el objetivo de buscar apoyos para paliar las consecuencias de esta desgracia. Fue en este momento cuando entré en contacto con algunos políticos, sobre todo de la UCD (Unión de Centro Democrático) de la provincia de Cáceres. Desde la UCD quisieron que yo me presentara a la Alcaldía de Montánchez en 1979 pero ya no daba tiempo, además, ya estaba como candidato Guillermo Lozano. Sin embargo, me promovieron para ser diputado provincial y gracias a esto conseguimos mitigar los efectos de esa desgracia natural que casi arruina a las familias de la zona. Se empezaron a construir caminos y carreteras, la infraestructura básica para intentar mejorar el mundo rural y paliar las consecuencias de ese desastre natural que me hizo entrar en política.


Blanco y Negro, suplemento de ABC (21/06/1978)
P-¿Cómo recuerda su llegada a la Alcaldía de Montánchez en 1983?

R-Hubo un crack en aquella época. La victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982 hizo que mi partido –UCD- desapareciera. En Extremadura utilizamos Extremadura Unida para presentarnos a las elecciones municipales. En 1983 resulté elegido concejal, alcalde y repetí como diputado provincial, aunque ya todo el poder político estaba en manos del PSOE, que había arrasado en las elecciones generales y en las municipales de ese año. Montánchez quedó como una isla en un entorno de municipios gobernados por los socialistas. Cuando llego a la Alcaldía de Montánchez me encuentro con la gran dificultad de sentirme aislado políticamente, un alto nivel de paro (una lista con más de 300 parados), no había recursos de ningún tipo, se estaba gestando entonces el Plan de Empleo Rural. Sin embargo, tuve la suerte de encajar bien con los políticos del momento, en especial con Ibarra. Las relaciones con los políticos provinciales y autonómicos eran bastante fluidas y naturales. No obstante, fue a nivel municipal donde más me hostigaron

<<Cuando entré como alcalde había 300 parados y cuando lo dejé cuatro años después teníamos que ir a buscar mano de obra a los pueblos de alrededor>> 


P-Díganos algunas de las medidas que tomó como alcalde durante la legislatura 1983-1987.
R-Creamos un Plan de Desarrollo para Montánchez según el cual pudiéramos explotar nuestros recursos y generar así un factor de riqueza, una forma de ganarse la vida. En este plan se contaba con los políticos, empresarios, iniciativas populares y con relaciones públicas. Conseguí traer a Montánchez a empresarios de gran fuerza como José Luis Colomer, Enrique Zóbel y más, a los que logramos ilusionar con el proyecto de Montánchez, con un plan para el pueblo. Para llegar ahí, lo primero que tuvimos que hacer fue crear todas las infraestructuras. Montánchez tenía problemas en el abastecimiento de agua, había muchísimo paro, los organismos ya se habían marchado de las cabeceras comarcales, etc. Pero no solo eso, también quisieron trasladar el Registro de la Propiedad y el Cuartel de la Guardia civil. Entonces inicié una política de simpatías y no solo conseguí que no se llevaran estos organismos sino que construimos una nueva Casa-Cuartel para la benemérita. También conseguimos reformar el Ayuntamiento, que estaba casi en ruinas. Se consiguieron unas tierras en la zona hoy conocida como Los Pisos y allí se empezó a hacer el polideportivo, dejamos proyectada y financiada la piscina, se empezó a hablar de las viviendas sociales. En Madrid nos concedieron 90 viviendas sociales (Los Pisos), aunque al final solo se pudo construir la mitad. Con el fin de mejorar la imagen de Montánchez y proyectarnos hacia el exterior se nos ocurrió montar la radio municipal. La Colonia Infantil dependía de la Caja de Ahorros y en ese momento estuvo a punto de pasar a manos municipales; sin embargo, el Ayuntamiento no podía hacerse cargo de ese edificio y nosotros conseguimos que lo gestionara la Diputación de Cáceres y que empezara a utilizarse como escuela-taller y hotel. Cuando yo entré como alcalde había 300 parados y cuando lo dejé cuatro años después teníamos que ir a buscar mano de obra a los pueblos de alrededor. Aquí ya no había mano de obra pero teníamos que construir muchas cosas a la vez. José Luis Colomer adquirió JAMOSA y proyectó la construcción de otra gran industria chacinera en la localidad. -Sin embargo, por desacuerdos con el equipo de gobierno que sustituye a Juan Rosco en la Alcaldía, decide instalar la industria definitivamente en Alcuéscar-. Dentro de la chacinería también apostamos por la formación de una serie de industrias familiares dedicadas al jamón y al resto de derivados del cerdo. La idea era crear una plataforma que comercializara estos productos bajo la misma marca y con el sello de Montánchez. Por otro lado, vimos que un posible Plan de Desarrollo para Montánchez era potenciar el pueblo como destino de descanso o turismo en la época estival, ya que estamos rodeados de ciudades con un clima asfixiante en verano. Por eso, Montánchez, con una temperatura agradable en verano, podía ser un buen destino. En este sentido, conseguimos hacernos con todo el suelo que va desde la Colonia hasta los castañares para construir allí una serie de chalets –unos mil en total- con vistas al mercado de Mérida, Cáceres, Trujillo, Don Benito y Villanueva de la Serena. En definitiva, durante esa legislatura sentamos las bases para posteriormente desarrollar ese Plan que habíamos diseñado para Montánchez. En la segunda legislatura era cuando íbamos a desarrollar todo el Plan, pero empecé a tener serios problemas con la política local.


P-¿Por qué se va de Montánchez al cumplir con su mandato en 1987?
R-Durante toda la legislatura fui atacado permanentemente, y eso no me importaba. Pero me divorcié y me eché novia y, entonces empezaron a criticarla y a mí a atacarme. Me dolió mucho que se metieran con mi novia, que después sería mi mujer, por eso opté por no presentarme de nuevo a la Alcaldía. En este momento se difuminaron todos los proyectos, se fueron todos… Se acabó. Me fui a vivir a Miajadas –el pueblo de su madre-. De haber conseguido hacer el plan de desarrollo, Montánchez no sería lo que hoy es.

<<De haber conseguido hacer el plan de desarrollo -planteado en 1983, Montánchez no sería lo que es hoy>>


P-Hace unos diez años usted vuelve a Montánchez…
R-Pero lo hago buscando la jubilación y la tranquilidad; aunque todavía hay algo dentro de mí, me pica algún que otro gusanillo…

P-Eso es verdad, el gusanillo de la política, ya que usted va a ser concejal durante dos legislaturas más.
R-Mucha gente me pidió que me presentara a las elecciones y en 2007 encabecé la lista de los independientes (IPEX); sin embargo, aquí en Extremadura los independientes parece que caen mal y solo conseguí salir elegido concejal yo. En 2011 me vinieron a buscar desde el PP para que fuera el segundo en la lista y también conseguí ser elegido concejal. Mi objetivo no fue en ningún caso volver a ser elegido alcalde, más bien conseguir conjuntarnos todos los concejales y lograr mejoras para el pueblo. La oposición que he hecho como concejal no tiene nada que ver con la oposición que me hicieron a mí como alcalde, sino al contrario. También intenté que en la Comarca se hiciera algo interesante. En ese sentido realizamos un proyecto basado en Montánchez y su Comarca como destino turístico y deportivo. Quisimos potenciar el paracaidismo, el contacto pleno con la naturaleza, deporte de riesgo y aventura, etc. Queríamos aprovechar los enormes recursos que llegaban a Extremadura de los Fondos FEDER -Fondo Europeo de Desarrollo Regional, es un instrumento financiero de la Comisión Europea cuya finalidad es la ayuda para el desarrollo económico de las regiones deprimidas de la Unión Europea. Estos fondos son subvenciones a fondo perdido- para crear algo que generara riqueza, puestos de trabajo… Sin embargo, los políticos actuales nos tumbaron el proyecto porque, según ellos, no había dinero. A estos políticos solo les importa que la fuente de su pueblo y las cuatro pamplinas que haya allí funcionen bien. Me he dado cuenta que estos Fondos Europeos se han repartido como si fueran un pastel con el objetivo de alimentar a la clientela política y no con una verdadera voluntad de generar planes o programas de desarrollo. Extremadura y Andalucía han sido las regiones que más FEDER han recibido y sin embargo siguen siendo las más pobres. Eso es porque estos miles de millones no se han sabido invertir, hay que recordar que llevamos varias décadas recibiendo este dinero de Europa.

<<Realizamos un proyecto basado en Montánchez y su Comarca como destino turístico y deportivo. Queríamos aprovechar los enormes recursos que llegaban a Extremadura de los Fondos FEDER. Los políticos nos tumbaron el proyecto>>


P-¿Considera que durante los ocho años (2007-2015) que ha sido concejal en el Ayuntamiento de Montánchez se han desarrollado medidas importantes?
R-Nosotros no hemos sido gobierno sino oposición, aunque las medidas que consideramos importantes siempre las hemos apoyado. Conseguimos que el Ayuntamiento se interesara por el proyecto de la Comarca de Montánchez como destino deportivo, pero los políticos de la Comarca, tipo antiguo cacique, no supieron verlo, les interesó repartir el dinero entre sus clientelas y amigos, y nos dijeron que no había dinero. Se ha malgastado buena parte de ese dinero.

P-Compare cómo era Montánchez cuando usted se fue (finales de los 80) y cómo se lo encuentra cuando regresa (2005)
R-En primer lugar me encuentro con que la agricultura ya no es la que yo había dejado aquí. Los productos agrícolas y ganaderos ya no valían nada, el Plan de Desarrollo de los 80 ya no servía y por eso empezamos a apostar por un nuevo factor de desarrollo como es el deporte y la aventura. En resumen, no se había hecho nada en materia agrícola, me encontré casi todo igual que cuando me fui. Aquí se había arreglado el polideportivo, se había construido el teatro y cuatro cosinas más, pero no se habían hecho planes de desarrollo. Todas las nuevas obras o infraestructuras estaban dispersas, no había una política de desarrollo en conjunto.

P-¿Qué es para usted Montánchez?
R-Montánchez no es que sea, es qué ha sido. Ahora sigue siendo un centro neurálgico por el que han pasado todas las civilizaciones ya que todas ellas han dejado aquí sus huellas. Se nota que es un centro magnético. Montánchez tiene un magnetismo especial y todo el subsuelo de la Sierra, que es granítica, tiene una energía que se percibe. Su posición geográfica especial, elevada en comparación con el entorno, ha sido muy valorada por todas las civilizaciones.

<<Montánchez tiene un magnetismo especial y todo el subsuelo de la Sierra, que es granítica, tiene una energía que se puede percibir>>


P-¿Y qué es ahora Montánchez?, ¿qué le queda?
R-¿Ahora? ¡Dormir! Y aquellos a los que les guste mirar a algún sitio se mirarán el ombligo.

P-¿Cuáles son las fortalezas, debilidades y potencialidades de Montánchez?
R-Siguen estando vigentes las que ya te mencionaba cuando hablábamos de los años 80. Aunque hoy los ánimos de las personas están muy abajo. Las subvenciones y el resto de políticas clientelistas que se han hecho han alienado al ser humano; entonces, se podría decir que ya no tenemos el factor humano, las personas están decaídas. Aquí hace falta un resurgimiento, pero tiene que ser casi desde la cuna. Montánchez es un pueblo curioso en el que había dos extremos, por un lado estaba un gran grupo de intelectuales con un nivel educativo y cultural muy elevado; también está presente el lado contrario, el de las personas que no quieren tan siquiera pensar, aquellos que quieren que se lo den todo hecho. Montánchez es el pueblo con más títulos universitarios per cápita de Extremadura. De Montánchez han salido aquellos que se iban para poder sobrevivir y los que necesitaban salir para poder desarrollarse en su propio campo profesional. Y aquí se quedaron los del medio. De ahí viene la palabra mediocre.

<<Montánchez es el pueblo con más títulos universitarios per cápita de Extremadura>>


P-Si una cosa está clara es que Montánchez tiene un dilatado y, más o menos, glorioso pasado; pero, ¿tiene el pueblo futuro?
R-Si cambian los habitantes de forma de pensar… Como esto no cambie Montánchez va encaminado a la catarsis y cuando esta catarsis pase será cuando la gente que quede se dé cuenta de que si quieren conseguir algo tiene que ser con sus propios esfuerzos porque ya nadie les va a dar nada.

P-Noto un fuerte pesimismo en sus palabras… no sé si decir realismo.
R-Bueno, haciendo una retrospectiva desde que yo entré en política puedo decir que yo he visto cómo en el momento en el que hay un boom democrático cuando gana el PSOE las elecciones generales en 1982 y a los pocos meses se politizó la justicia. Esto se produjo cuando Alfonso Guerra dijo algo como: “Montesquieu ha muerto”. En ese momento se estaba preparando el esquilmamiento de España. Hemos heredado una finca muy grande y nos la vamos a repartir los políticos porque somos los que podemos hacer algo, los demás que se fastidien. Poco tiempo después los políticos ya estaban metiéndole mano a las Cajas de Ahorro, las cuales funcionaban muy bien. Después empezaron los procesos autonómicos, a España se la dividieron y se la repartieron. Ahora mismo estamos inmersos en un serio proceso independentista. Y al mismo tiempo surge el peligro de los populismos que se están encargando de decir a cada uno aquello que quiere escuchar. De esta forma hemos degenerado de una democracia en una oclocracia –gobierno de la muchedumbre o de la plebe-.


P-¿En qué tiene que apostar Montánchez en el presente y futuro?
R-En encontrarse a sí mismo en los valores humanos, la unión, la hermandad, la solidaridad… Hay que olvidarse del enfrentamiento, cultivar las virtudes y no los vicios. Hay que apostar por los principios humanos, por la conciencia. Puede que todo esto que diga suene a retrógrado, pero es que ahora parece que estamos viviendo en la época del ladrillo, del materialismo puro, cuando lo que necesitamos es más humanismo, más sensibilidad. Si cambiáramos de forma de ser volveríamos a lo que antiguamente eran las comunidades, sobre todo las rurales, en las que había apoyo. Por ejemplo, los vecinos eran muy importantes porque sabías que eran los primeros que te ayudaban. Ahora es a los primeros que atacas o los primeros que te atacan. Hay que tener muy presente que los seres humanos tenemos una serie de principios naturales, y todo lo que sea no tener principios es no tener firmeza.

P-Despídase…

R-Nada, que a mí me queda poco tiempo. Estaré aquí el tiempo que Dios me dé pero lógicamente la vida es una transición rápida que tenemos que saber aprovechar para aprender a ganar conciencia que es lo que nos quedará, se supone; y, la lealtad, la realidad, el decir la verdad son una forma de ser fiel a uno mismo. Todo lo que sea salirse de este principio es ir contra la propia naturaleza humana y es ir contra la propia conciencia y para podernos apoyar tenemos que hablar de verdad y con sentimiento; sin pensar que se está intentado dañar a nadie, todo lo contrario. 

Inaugurada la exposición de escultura, dibujo y grabado del artista Hugo Wirz

Esta tarde se ha inaugurado en la sede-museo de la Fundación VanderLinde en Montánchez la exposición del polivalente artista suizo Hugo Wirz, que podrá ser visitada desde el 6 de mayo y hasta el 27 de junio.

Las obras que presenta en esta ocasión Wirz son esculturas talladas en madera de pino, y grabados y dibujos en lienzo y papel. A la inauguración, a la que ha asistido una enorme delegación de la Junta de Extremadura encabezada por el presidente Guillermo Fernández Vara, también han asistido el propio artista, nacido en Suiza y afincado en España, el presidente de la Fundación Alwin Van der Linde, y autoridades del Ayuntamiento de Montánchez.


En su discurso Van der Linde ha recordado que la Fundación lleva abierta cuatro años, lo que supone un gran logro para él. Después ha entrado a explicar la obra de Wirz, que trata fundamentalmente del movimiento, de la forma, de la vida, el cambio y el flujo. Son dibujos muy trabajados y creados con tinta china, obras de arte muy laboriosas, ha sostenido el artista de origen holandés. “Estoy muy contento de ofrecer a Extremadura una obra completamente nueva y diferente”, ha sentenciado Alwin Van der Linde.

Por su parte, el presidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara ha agradecido a Van der Linde que se haya instalado en la región. Le tiende la mano para hacer cosas juntos. Habla de la nueva ley que se está preparando sobre patrocinio y mecenazgo. Vara también aboga por la cultura de la sostenibilidad y alardea de lo bien conservada que está Extremadura.

Después se invitó a un vino de honor y una tapa a los asistentes entre los que se encontraban las numerosas autoridades de la Junta (Presidente, Director Gerente SES, diputados autonómicos, etc.), numerosos concejales socialistas de Montánchez, algunos exconcejales del PSOE, la gestora cultural del Ayuntamiento de la localidad, una representante del PP municipal, los representantes de la antigua Colonia Infantil, las representantes de Artecerámica Montánchez y algunos –muy pocos- vecinos de la localidad.