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jueves, 8 de diciembre de 2022

La edad media de los vecinos de los pueblos de la Comarca de Montánchez

 El INE ha publicado los datos de la edad media de los habitantes de los municipios españoles. Una estadística que nos permite ver, si la comparamos, hasta qué punto los pueblos de la Comarca de Montánchez sufren el fenómeno de la despoblación y el envejecimiento; tan vinculado al concepto de la España vaciada. 

Según el INE, a cierre de 2021, la edad media de los ciudadanos españoles era de 43,60 años; casi dos años más jóvenes de media que los extremeños, que tenían 45 años de media. En Cáceres ciudad la edad media de sus casi 100.000 vecinos fue de 42,98 años y en Miajadas 44,01 años. 

Si ponemos el foco en los 21 pueblos de la Comarca de Montánchez también encontramos interesantes diferencias. Así, el pueblo con la edad media más elevada es Salvatierra de Santiago. En este pueblo, la edad media de sus 282 habitantes era de 60.85 años, muy por encima de la media nacional, regional y comarcal, y el único municipio que supera la sesentena de media. 

Le siguen de cerca en este ránking de los pueblos más envejecidos de la Comarca, Benquerencia, con 59.32 años de media entre sus escasos 79 habitantes; Torremocha, con 56,34 años de edad media entre sus 777 vecinos; y Casas de Don Antonio, cuyos 157 habitantes tienen de media 56,19 años. 

En el lado contrario; es decir, entre los pueblos con vecinos más jóvenes de la Comarca de Montánchez, encontramos a Torreorgaz, con 43,86 años de media entre sus 1.674 vecinos; Sierra de Fuentes, cuyos 1.997 habitantes tienen una edad media de 44,97 años; y Almoharín, Alcuéscar y Ruanes, con una edad media de 47 años. 

Otras localidades como Arroyomolinos, Montánchez, Valdemorales o Botija se encuentran en la parte media-baja de la tabla de los pueblos de la Comarca al presentar unas edades medias de sus habitantes en torno a los 50 años. 

Entre las conclusiones que se pueden sacar con una simple lectura de los datos destaca el envejecimiento mayor de las poblaciones en aquellos municipios con menos habitantes. La única excepción la encontramos en Ruanes, con una edad media de tan solo 47 años entre sus escasos 87 vecinos. 

Destacan también las poblaciones de Sierra de Fuentes y Torreorgaz, pueblos próximos al dinamismo económico y demográfico de Cáceres; lo cual se nota en lo bien que están resistiendo sus poblaciones al efecto casi generalizado de la despoblación de los entornos rurales. No solo resisten y retienen su población estos municipios, también son las dos poblaciones más jóvenes de los 21 pueblos de la Comarca. 

Solo uno de los 21 pueblos comarcanos supera los 2.000 habitantes: Alcuéscar, con 2.503. Muy cerca de este rango de población se queda Sierra de Fuentes con 1.997 vecinos al cierre de 2021. Por encima de los 1.500 habitantes solo tenemos tres localidades: Almoharín (1.802), Torreorgaz (1.674) y Montánchez (1.668). 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Grave crisis demográfica en la Comarca de Montánchez: los jóvenes se marchan, los jubilados vuelven

En la Comarca de Montánchez hay un total de 2.188 personas en situación de desempleo, según datos del Observatorio de Empleo de Extremadura. Esta cifra es la suma de los demandantes de trabajo en el conjunto de los 22 pueblos que constituyen la Comarca y se refiere a datos de julio de 2014.

El dato, muy elevado para una comarca que no supera los 20.000 habitantes en total y donde la población no activa mayor de 65 años es elevadísima, es demoledor. Muy negativo para los menores de 25 años y para las mujeres de cualquier franja de edad. Este dato muestra la gran dificultad que tiene el medio rural para crear empleos y asentar a la población, sobre todo, a los más jóvenes.

Gráfico de elaboración propia. Fuente: INE. 

“La tasa de dependencia en la comarca de Montánchez era del 68% en 2006”


Nuestro sistema productivo, basado fundamentalmente en el sector agroganadero y en unos servicios con un marcado carácter temporal, no consigue reconvertirse en un sistema económico más industrializado y desarrollado. Tampoco parece que el turismo se asiente como elemento generador de trabajo. Muchos de nuestros jóvenes salen de su pueblo para estudiar y ya no regresan, salvo para veranear. Quiénes aquí se quedan tienen pocas alternativas de conseguir un trabajo más allá de los sectores preponderantes, quién sabe si ya agotados.

Según el ‘V Plan de Juventud de Extremadura’ para el período de 2013 a 2016 y editado por el Gobierno de Extremadura, la tendencia es clara e indica que la juventud se va cada vez más a las ciudades. Así, mientras que solo el 8% de los menores de 14 años que forman parte de este estudio vive en las poblaciones extremeñas de más de 10.000 habitantes, el porcentaje se dispara conforme se aumenta de edad. Más del 50% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y 28 años vive en esta clase de poblaciones. Las cifras aumentan hasta el 64% para personas entre los 29 y los 34 años y llega al 79% en el caso de los mayores de 34 años.

“Según este estudio, el 70% de los jóvenes extremeños no tiene ingresos propios y solo el 9% declara estar completamente emancipado”


Y, ¿por qué ocurre esto?, ¿cómo podemos garantizar la sostenibilidad y el desarrollo de un territorio sin jóvenes?, ¿por qué los entornos rurales están abocados al éxodo de sus jóvenes y al retorno de los nuevos jubilados que emigraron en décadas anteriores?

“Es una juventud muy formada, la mejor formada en la historia de Extremadura. Es una juventud nativa digital, creativa y solidaria”, sostiene el citado plan de juventud. “Se plantea que hoy en día tener un título universitario no garantiza el acceso al trabajo, al menos dentro del territorio”, prosigue este informe realizado por el Gobierno extremeño.

Y si ahondamos en el informe, los datos continúan siendo demoledores: más del 72% de los jóvenes que formaron parte de este estudio se muestra preocupado por el desempleo, los recortes o la desaparición de las becas para el estudio. El 50% valora la situación económica futura como mala o muy mala, mientras que solo el 24% la valora como buena o muy buena.

“En la comarca hay seis municipios en riesgo de despoblación: Montánchez, Plasenzuela, Salvatierra de Santiago, Torremocha, Torrequemada y Zarza de Montánchez”


Tabla con la población de algunos de los municipios de la Comarca en diferentes años. 

En el segundo trimestre de 2014 la tasa de paro en Extremadura era del 29,43% según la EPA (Encuesta de Población Activa). En el municipio de Alcuéscar en julio de este año había 341 personas inscritas como demandantes en el Servicio Extremeño de Empleo, en Almoharín 167, en Montánchez 212, en Sierra de Fuentes 324, en Torreorgaz 242, en Valdefuentes 128.

El Estudio ‘Comarca de Montánchez y Tamuja. El turismo rural extremeño’ realizado en 2006 arroja detalles que apuntan hacia la idea planteada en el titular: “es la regresión demográfica la tendencia que caracteriza el conjunto de la población comarcal en los últimos 40 años. Con este contexto, la valoración de la situación actual no es nada buena, hablamos de una población escasa, muy envejecida y poco dinámica, producto de las constantes pérdidas demográficas por emigración y la falta de nacimientos”.

“Según datos proyectados del INE, Extremadura perderá población progresivamente hasta 2022, año en el que contará con 1.064.213 habitantes”


¿Qué se puede hacer para evitar esta situación e intentar que no se agrave?, ¿están trabajando nuestros gobernantes en la buena dirección?, ¿cómo será la realidad comarcal en 20 años?

Una cosa parece clara: “los chavales de ahora no saben si pueden vivir de lo que han hecho sus padres, si van a poder vivir donde han vivido sus padres y miran con bastante desconfianza el futuro, porque ninguna de las alternativas que ven les ofrecen garantías. Lo que les queda es confiar en el azar, en la suerte”, sentencia el V Plan de Juventud de Extremadura.




domingo, 17 de abril de 2016

Montánchez: un pueblo que desaparece

Montánchez es sin duda el pueblo más conocido de la Comarca que lleva su nombre. Es famoso en muchos círculos por los embutidos que se curan en la Sierra de Montánchez, envidiado por su privilegiada posición geográfica –asentado desde muy antiguo en lo alto de una colina a más de 700 metros de altura-. Montánchez ha sido la cabeza del Partido Judicial de Montánchez. 

Sin embargo, el paso del tiempo lo ha cambiado casi todo. El Partido Judicial de Montánchez ha desaparecido, y este y el resto de pueblos de la Comarca se han integrado en Cáceres. Sigue siendo conocido por su famoso jamón. No obstante, con la técnica se puede curar cualquier embutido en cualquier sitio. Lógicamente Montánchez sigue ubicado en la misma montaña que siglos atrás. Esta posición geográfica, que durante siglos le benefició enormemente frente a los invasores, se ha convertido en una suerte de lastre para su desarrollo. Montánchez está en una posición bastante aislada en el contexto de la Comarca. No pilla de paso para nadie ni para nada; salvo que vengas a Montánchez.
Montánchez en los años 70

Los años de gloria ya han pasado. Ya no es cabeza de partido, ni siquiera es la sede de la Comarca que lleva su nombre. ¿Entonces qué le queda a Montánchez?

Su pasado. Quizás el ser la capital histórica de la Comarca.

En la actualidad la capital administrativa de la Comarca Sierra de Montánchez es Torre de Santa María. Montánchez no es la localidad más poblada de la zona. No es el pueblo con más industrias. No es la villa con más posibilidades de desarrollo. De lo que vive la población actual de este municipio serrano es de su pasado. Del turismo, que viene a visitar el patrimonio artístico e histórico. De la agricultura, de esos olivos y esas vides que plantaron nuestros tatarabuelos. De esos secaderos y jamonerías que abrieron nuestros abuelos.
Alcuéscar visto desde 'El Calvario' 
Alcuéscar visto desde 'El Calvario'
Alcuéscar es el pueblo más poblado de la Comarca a día de hoy. En un segundo escalón en cuanto a población se encuentran Almoharín y Montánchez. Un paso más abajo Valdefuentes, Torreorgaz y Sierra de Fuentes. Basta con ir de visita a Alcuéscar para comprobar que es la capital económica de la Comarca. Son muchos los negocios allí instalados, los centros de atención sanitaria y al dependiente, las zonas de descanso y servicios. Hasta el Camino de Santiago en su versión Vía de la Plata pasa por allí.

¿Cuándo dejó de ser Montánchez lo que era; es decir, el pueblo más importante de la Comarca de Montánchez?

Hay que remontarse a los años 60, en pleno contexto del enorme éxodo del campo a la ciudad, para explicar este progresivo declive. La emigración fue mucho más acentuada en Montánchez que en el resto de pueblos de la Comarca. Mucho más que en Alcuéscar. ¿Por qué?

Siempre se ha dicho que Montánchez era uno de los pueblos más ricos de la zona, pero, donde sin embargo, la riqueza –que no es otra cosa que la propiedad de la tierra- estaba más concentrada. Puede que sea este el motivo de esta decadencia de la que hablamos.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística 
Mientras que en 1950 en Montánchez residían 5.217 vecinos, diez años más tarde solo lo hacían 4.190; es decir, 1.027 personas menos. En Alcuéscar, por poner un ejemplo, en 1950 había 4.205 habitantes y diez años más tarde eran 4.075, o sea, 130 personas menos. Sin embargo, fue en la década de los 60 cuando se produce el sorpasso poblacional de Alcuéscar a Montánchez. Desde ese momento, entre los dos pueblos habrá una diferencia constante de unos mil habitantes en favor del primero.

Todos los montanchegos hemos escuchado hablar alguna vez, con enorme orgullo, a nuestros mayores sobre el pasado glorioso de Montánchez, sobre que aquí se concentraba buena parte del comercio y de la industria, amén de los servicios de la Comarca.

¿Cómo es posible que se haya producido un declive tan enorme en tan corto tiempo?, ¿tiene remedio esta sangría?, ¿estamos a tiempo de evitarlo?

La tendencia global del mundo rural es hacia la desaparición, o cuanto menos, a la pérdida constante de población. Las personas más jóvenes se marchan a las ciudades –con suerte a alguna de las ciudades de Extremadura, pero con demasiada frecuencia fuera de la región-, mientras las personas de más edad se instalan en los pueblos –algunos antiguos vecinos regresan a disfrutar de la jubilación en el pueblo, otros nunca se fueron, se quedan a pasar sus últimos días-.

En este sentido, sería muy interesante consultar la pirámide de población. Esta pirámide en las zonas rurales suele tener forma de rombo, algo que indica que dentro de 20 o 30 años la población de estos núcleos rurales será mucho menor y mucho más envejecida. ¿Qué se puede hacer?
Fotografía antigua de Montánchez 
Han corrido ríos de tinta con respuestas diversas a esta pregunta. Cada persona o pueblo, en función de sus intereses y circunstancias, tendrá una receta propia. Quizás lo primero que haya que tener en cuenta y considerar es que la despoblación de las zonas rurales es un problema. En nada beneficia a nadie que buena parte de la población de un país se concentre en 10-15 ciudades súper pobladas, mientras que la inmensa mayoría del territorio restante está deshabitado.

Está muy en boga eso del desarrollo rural sostenible; es decir, intentar generar riqueza sin hacer daño al medioambiente. Se habla de la agricultura y de la ganadería sostenibles y ecológicas. Del turismo rural. Del autoempleo. De la asistencia a personas dependientes –muy numerosas en estas zonas-. Sin embargo, estas “industrias” está claro que no retienen a la población en las zonas rurales. Si no, ¿por qué siguen perdiendo habitantes los pueblos?

Está claro que la única posibilidad de supervivencia del medio rural es garantizar que la escasa población que aún vive en estas zonas no se vea obligada a emigrar a las urbes. ¿Cómo?: con empleos, trabajos, jornales, oficios, tajos...

Las poblaciones rurales están enormemente subvencionadas por el Estado, ya sea la agricultura y ganadería –con la Política Agraria Común de la Unión Europea-, el mercado laboral –con el famoso paro agrario, y gracias, porque si no existiera, en los pueblos de Andalucía y Extremadura no vivirían más de cien terratenientes- y con el funcionariado –muchos de los trabajos fijos que hay en estas zonas pertenecen a las Administraciones Públicas-. ¿Qué nos queda entonces?

Son pocas las alternativas que nos quedan a los residentes y enamorados del medio rural. La industrialización sostenible es una buena opción. No obstante, tendría que ser una industria transformadora de los productos agrícolas y ganaderos. Esa sería una buena baza para competir con las industrias urbanas. Por otro lado, la asistencia al dependiente y al mayor es un factor generador de riqueza y empleo muy importante en las zonas rurales. Se podría potenciar mucho más esto. El turismo rural, que necesita enormes mejoras en todos los sentidos. El mundo de los famosos neorrurales es tan marginal y escaso que no es siquiera una opción.

Población de los diferentes pueblos de la Comarca de Montánchez en 1843

Pensar, moverse, no conformarse, ser exigentes con nuestros dirigentes, apostar por nosotros mismos; son solo algunas de las posibles claves para evitar que pueblos como Montánchez desaparezcan. Un dato más sobre el pueblo tomado como ejemplo para argumentar: en tan solo 50 años Montánchez ha perdido mucho más de la mitad de su población. De seguir así la tendencia, en 2050 en este pueblo no vivirán más de 900 habitantes.